martes, 16 de septiembre de 2008

Wall-E

Si no tienen hijos, búsquense un sobrino, pero no se pierdan Wall-E, la última de Pixar. De principio a fin no tiene desperdicio, y subrayo lo del fin, porque cuando salen las letras de crédito, con unos dibujos que recrean la historia de la pintura, mientras suena una canción preciosa, la película se redondea del todo. Hay que tener cuidado porque a esas alturas sus vivaces hijos o el inquieto sobrino querrán levantarse a desfogar su entusiasmo y pueden dejarles sin verlo. Lo digo por experiencia.

Como no quiero chafarles del todo el argumento, me ceñiré a dos imágenes. Wall-E, el pequeño robot elemental y oxidado, al enamorarse de Eva, comprende las diferencias: ella es brillante, moderna, misteriosa, letal y vuela con la elegancia de una golondrina. El pobre hombre, quiero decir, el robot, está a ras de tierra y hace lo que puede por empinarse. Yo veía la película, además de con el sobrinito de rigor, con mi mujer, y me sentí muy solidario con los ímprobos esfuerzos de Wall-E.

Más tarde, sin embargo, gracias a la ingravidez espacial y a un extintor de incendios, Wall-E vuela y baila con Eva. La película, que tiene sus dosis de épica, de humor, de crítica utópica clásica incluso, alcanza en esas dos secuencias un inolvidable lirismo del bueno, que no es ni cursi ni fácil. El amor nos iguala a la amada (y viceversa), y nos eleva. Del cine nosotros salimos flotando.

9 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Suscribo tus palabras. Y añado: impactante la visión de los humanos gordos por una vida de absoluto sedentarismo. Una llamada de atención para los chavales.
Saludos.

Ignacio dijo...

La película, en su primera parte muda, es un tour de force y una belleza absoluta. Después, con los humanos, se echa bastante a perder.

El mensaje moralizante (somos malos malos por haber perdido contacto con la naturaleza y estamos vacíos espiritualmente y vamos a destruir el mundo) me carga hasta más no poder. Ya vale de esa idiotez. Internet ha puesto a escribir y leer y pensar a cientos de miles de personas que antes ni de coña, por poner sólo un ejemplo.

Sin embargo, el otro día alguien me dijo lo que el primer comentario: que para los niños el mensaje es mucho más simple y bien necesario: levanta el culo del sillón y vete al campo a correr.

Nadie dijo...

No tenía a mano a ningún niño (en edad) para llevar, así que me llevé a mí mismo, y todas las capas de miseria que rodean al niño que fue, fueron atravesadas por la magia de Wall-e como el láser de Eva atraviesa los montones de basura.
Saludos de un adulto que es.

Alberto Belmonte dijo...

Totalmente de acuerdo con el primer comentario de Ignacio, no tanto con el resto...
La primera parte de la película es absolutamente brillante, la segunda la estropea. Y es que pienso que al intentar dejar satisfechos a niños y mayores ha creado un batiburrillo impropio de Pixar, sin duda su peor película(aparte de Cars).
El que aparezcan personajes humanos injustificadamente tampoco me gustó...en fin, decepción y a esperar la próxima.
Un saludo!

Verónica dijo...

Pues a mí me encantó. Lo he dejado escrito en otros blogs de amigos. La peli me parece que está a la altura de lo mejor de Pixar, incluidos Toy Story, Monstruos S.A, y Nemo.

mafalda dijo...

Eres un romántico. Voy a intentar verla cuanto antes y te diré lo que me ha parecido. Alberto, Cars no me pareció tan mala película

Juan Ignacio dijo...

Me dio la idea que la segunda parte no es para chicos... al menos no muy chicos.
Y por supuesto, cambia todo el tono de la película.
¿No viste que en los trailers se muestra casi todo lo de la tierra y casi nada de ese mundo espacial?
Ah, si te quedaste hasta el final-final (a mi hijo le gusta) hay una sorpresa después de los títulos...

Ignacio dijo...

Ah, me imaginaba que habría sorpresa pero no tuve paciencia (mira que trabaja gente en estas películas).

Sobre la secuencia de la historia de la pintura leí un fino comentario en la blogosfera conservadora americana (donde Wall-E ha tenido un gran impacto). Se fijaba el bloguero en que el recorrido se detiene en Van Gogh, porque el arte posterior es ya inhumano y antinatural. No estoy muy de acuerdo con la idea, pero sí creo que está bien detectado, que los autores han pensado eso mismo.

Juan Ignacio dijo...

Mi hijo sigue con mucha atención todos esos cierres en donde ultimamente ponen mucho trabajo los realizadores. A lo largo de muchas películas, que desde chico tuvo la paciencia de ver enteras, puede ir cayendo su atención pero al llegar los títulos animados se revive.

A propósito, cuando terminan todas las letras de Wall-E, pero todas todas, aparece de golpe y con un sonido el logo de B&L.