lunes, 13 de abril de 2009

Obligación ennoblece

A primera hora de la tarde del Sábado Santo, a las tres, yo estaba a la derecha del altar mayor de la Catedral de Monreale, Sicilia, ante la tumba de san Luis IX, rey de los franceses, cruzado de Cristo. El rey ya no está allí, salvo su corazón, que se encuentra en un cofre de hierro bajo el altar. A las tres de la tarde, por tanto, justo a mi espalda.

Y a mi espalda oí, de corazón a corazón, un lema o motto que me pareció tan bien que ya es definitivamente el mío: Obligación ennoblece.

8 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Nobleza obliga.
Obligación ennoblece.
¡Qué buen par!
Gracias por darnos a conocer el segundo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

¿Se puede compartir? A mí también me gusta. Mucho.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias por tu noble vuelta obligada.

Un abrazo.

Adaldrida dijo...

¡Por fin has vuelto! Una semana sin rayos y truenos me ha parecido demasiado.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Pues yo me quedo con el relato del primer párrafo. Qué envidia...

E. G-Máiquez dijo...

¿Qué envidia?

Qué gentil comentario, Llir entre cards.

Touché, Javier.

Juan Antonio, estoy seguro de que san Luis te lo hubiera soplado a ti también. Por supuesto que es compartible.

Y sí, Suso, un par que forman un círculo, esperemos que virtuoso.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Ups, se me pasó el artículo. Y la verdad es que no tengo excusa, porque ya conocía tu poca afición al turismo. Pero... ¿y la nostalgia d´orsiana de "no ser yo"? ¿no te entra? Porque entonces sí que te tengo envidia...

E. G-Máiquez dijo...

No se te pasó, Alejandro, qué va. Fue al revés: yo no lo colgué y, de pronto, tu comentario (que te agradezco, pues sé que es una envidia sana y casi de cortesía) me lo recordó.

Y lo siento, pero no tengo nostalgia de no ser yo, ni siquiera d'orsiana. Sólo de ser mejor, y eso, en realidad, es esperanza, aunque alguno diría que es fantasía.