jueves, 10 de noviembre de 2011

Confiteor


Entre los best-sellers, arrasa Yo confieso de Jaume Cabré, una novela que reúne todos los requisitos para triunfar: anticlericalismo, progresismo, catalanismo y esnobismo cultural, y que es, aún así, una novela estupenda. Y una curiosa y muy seria y quizá inconsciente defensa de la confesión sacramental. La tesis de fondo del libro es que el mal no puede racionalizarse, que la única forma de enfrentarse a él es a través de la narración. ¿Y qué ha apostado más por el enfrentamiento narrativo contra el mal que el sacramento del perdón, como lo llaman ahora? No es casual que aparezca tanto en la novela, y que Confiteor sea el estribillo del libro, y su título.

Aunque para confesiones, este poema, que, como quien no quiere la cosa, nos dice que el marco incomparable de una buena confesión ha de ser el amor y que el arrepentimiento convierte cada cicatriz en una condecoración.  ¿Tendré que confesarme de envidiarlo? Quizá valga con que os lo diga aquí. 

2 comentarios:

Joaquín dijo...

Enrique, dicen que no hay mal que por bien no venga, y en realidad todo lo que parece malo descubre el Bien, la Verdad y la Belleza. También la novela 'La Regenta' de Leopoldo Alas es casi anatema, porque pone en solfa a los malos confesores (estoy releyéndola, a ver si descubro algún personaje bueno), y aún y todo también se prestaría a una lectura utilitaria o ejemplarizante (seguramente la que el mismo Clarín pretendía, que era un reformista de costumbres).

Balaverde dijo...

Un millón de gracias por el generoso enlace a mi poema, Enrique. Es menos bonito el poema que lo que tú has leído en él.