domingo, 13 de noviembre de 2011

Dar de comer en la boca


Comulgar en la boca había sido lo habitual y vuelve. El Papa no da la comunión en la mano, esperando que cunda el ejemplo. Se aduce que es mucho más respetuoso con la Sagrada Forma que eso de que vaya de mano en mano, como una moneda. Yo estoy del todo acuerdo. Pero nadie ha dicho —hasta donde sé– que la comunión en la boca es, además, un gesto muy tierno de amor. A los hijos se les da la comida en la boca, que abren con una confianza que emociona, y los novios a veces también tienen ese detalle entre ellos, y en el matrimonio más de vez en cuando, pero alguna vez, sobre todo si uno está malo. Es un súmmum de cariño, tanto que da hasta corte contemplarlo. Es un motivo más, cotidiano y sentimental, para comulgar en la boca. 

13 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Los sagrados panes, en la última cena, que Jesús repartió a sus amigos presentes, ¿los tomaron éstos con la boca o con las manos? ¿Qué sabemos de esto?
Yo no creo que las manos sean menos capaces de respeto que la boca para recibir el cuerpo de Jesús. El respeto en este caso está en el corazón, y que se traduce también en el modo tan cálido y piadoso con que muchos extienden sus manos para recibir el pan, en la devoción general del cuerpoalma. Creo que Jesús aceptaría las manos no menos que la boca para ser recibido: importa más, le importa más creo, la actitud de fondo y de forma del conjunto de la persona en el momento de recibirlo.
Por eso pienso que el Papa, y todos los obispos y presbíteros, deberían respetar la libertad de cada persona para recibir con todo su amor a Jesús, que no es menor si se hace con las manos.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Sí, pero también es una cuestión de prudencia pastoral. Y de temor reverencial, quizá.

Anónimo dijo...

En una misa de funeral, tuve que llamar la atención a un chico que traía la Sagrada Forma en la mano sin guardarle el respeto debido. La madre (supongo) se enfadó conmigo (Quién es usted etc.). Creo, con Sanz Rioja, que la prudencia pastoral es un factor importante; y que volver a lo anterior no tropezaría con muchas resistencias, aunque nos hayamos acostumbrados a lo nuevo.
Jilguero

Balaverde dijo...

Enrique, muchas gracias por este motivo tan simple y bonito que aduces; lo pongo junto al más elemental respeto que señalais y junto a la opinión personal -y sin duda injusta- de que el gesto de la mano es una garrulada muy notable.

Javier Vicens y Hualde dijo...

Creo que hay que preguntarse por el motivo del Papa. Es un grave motivo, por cierto. Él sabe, quizá mejor que nadie, hasta qué extremos de irreverencia se ha llegado en muchos lugares y ha querido decirnos a todos -creo que ha usado estas palabras- "poned atención".

Jesús Beades dijo...

Pero comulgar en la boca es muy poco higiénico, el cura va rozando la saliva de todos los fieles. Del otro modo, es más aséptico. Y algo más: cumplimos el mandato de "tomad y comed", como algo activo. Lo que incumplimos siempre es el "tomad y bebed", salvo los kikos, que sí que lo hacen.

Adaldrida dijo...

Me ha gustado ver las razones de cada uno... Yo estoy a favor de comulgar en la boca, porque lo otro me parece que se presta a desgracias varias. Cuando hablamos del Cuerpo de Dios, me parece que la higiene, tan importante siempre, pasa a segundo plano.

T dijo...

Hoy discrepo, Enrique. Me ha gustado tu símil, aunque en el hecho de darse de comer en la boca, uno a otro, lo de menos es lo que se come, algo que no puede decirse de la Comunión. Y respeto mucho, desde luego, que el Papa prefiera dar la Comunión en la boca pero creo que lo importante es la actitud interior y no entiendo por qué, para recibir al Señor, la mano es menos digna que la lengua.

Gonzalo dijo...

Me gustó mucho cuando te leí en Alba.

A este respecto, yo siempre he mantenido que sólo manos consagradas deben tocar la Forma y siempre he comulgado en la boca. En una ocasión, estábamos un grupo en una casa de retiro para sacerdotes en las afueras de Madrid. Todos en la casa eran sacerdotes menos nosotros.

En la misa, a la hora de comulgar, el celebrante depositaba el copón abierto sobre el altar y los asistentes iban "pasando y sirviéndose". Cuando llegó el turno de nuestro grupo, nuestra querida Pilar tiró levemente de la sotana del cura que iba delante de ella. Éste se volvió, extrañado, y ella le señaló la fila de jóvenes en vaqueros que llegaba detrás de ellos, y luego señaló el copón. El cura en cuestión entendió, tomó el copón, y esperó a dar la Comunión al grupo.

NIP dijo...

Buenos días E. Esa ternura la tiene sin duda Dios y la encontramos en el Salmo 80,11.Un abrazo.

Ángel Ruiz dijo...

Hoy, leyendo Tiempo y vida de Santa Teresa (p. 516), esta cuenta de conciencia (12 n. 3):

[con pena de la ausencia de Dios] "tan grande que no la podía sufrir" y tanto hastío que a la hora de cenar "con tanta fuerza -dice- puse el pan delante..., y luego se me representó allí Cristo y parecíame que me partía el pan y me lo iba a poner en la boca y díjome: Come, hija, y pasa como pudieres; pésame de lo que padece, mas esto te conviene ahora".

E. G-Máiquez dijo...

Muchísimas gracias a todos, empezando por nuestra querida Pilar y terminando por nuestra querida santa Teresa.

Javier Vicens y Hualde dijo...

Con permiso -espero- de don EGM y sabiedo que esto no es un chat, quisiera bromear con don Jesús Beades. Tiene mucha razón cuando dice que comulgar en la boca es poco higiénico. Lo más higiénico y aséptico es la incomunicación o excomunión. Hacerse hombre siendo Dios es arriesgarse mucho a morir de una infección. Por seguir con la broma digo -en serio- que comulgo con guantes para no infectarme. A los pobres, a los leprosos, a los curas y a,la gente de mi parroquia estoy tratando de convencerlos de que eso de darse fraternalmente la paz es una guarrada. En Misa, cuanto menos contacto haya entre la gentuza, mejor. Supongo que don Jesús apreciará mi buen humor. Espero que entienda que hablo en serio cuando le digo que quien comulga con el Cuerpo de Cristo bebe al mismo tiempo su Sangre -sin previo análisis- y recibe, también, su Alma y su Divinidad aún en la más pequeña partícula de una pequeña Hostia infectada. Los amables Kikos no son los únicos que reciben la Comunión bajo las dos especies. Todos lo curas lo hacemos. Y no aventajamos en nada a quienes se ponen de rodillas y reciben la comunión en la boca. Y para que quede claro que estoy bromeando termino asegurando que los estudios más serios dicen que los católicos que comulgan en la boca viven menos años que los que comulgan en la mano después de haberle dado un apretón de manos al vecino en señal de paz. Por lo que pueda pasar estoy sacándome el carné de manipulador de alimentos.