lunes, 5 de diciembre de 2011

Abstracciones


Carmen ha descubierto las artes plásticas, incluso en versión mural. Esperando no interferir en el desarrollo de su creatividad, tratamos de orientarla hacia la pintura en papel, siempre más higiénica. El otro día, mi mujer, mientras vigilaba de lejos sus evoluciones artísticas, comentó: “Lo suyo es el arte abstracto, claramente. Podríamos vender las obras por Internet”. No es porque sea mi santa, pero reconoceréis que es un comentario genial. Véase: el arte abstracto se relaciona automáticamente con su venta, no con su disfrute ni con su conservación (palabra reaccionaria donde las haya). Y además por Internet, para que el cliente no nos vea la cara de risa que da la cosa. 
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Lo del arte abstracto debe de pensarlo igual Ana, la chica rusa. Yo había guardado con mucha ilusión una ilustración a tres colores de Carmen que me iba a servir de felicitación navideña. Me las prometía muy felices. Ana, sin embargo, la ha tirado al primer bote. Ojalá la hubiese cogido para ponerlo a la venta en Internet, pero es demasiado honrada para eso. La carrera de artista de Carmen empieza con un pie inmejorable: el de la incomprensión.
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Intelectualmente, también va preparándose. Después de distinguir lo que es de lo que no es, nada más importante para el juicio crítico que distinguir —entre lo que es— lo grande y lo pequeño

2 comentarios:

Gonzalo dijo...

Jajajjaa.

Muy buena la visión de futuro de tu santa. Más críticas de arte como Ana harían falta (cuando los autores fueran adultos, claro). Y comestible la foto del enlace.

Anónimo dijo...

Está guapísima. Pero la carrera intelectual creo que la inició en su casa. Por cierto, contigo y con su hermanito, puede reforzar los conceptos grande y pequeño.
Un abrazo,
Jilguero