lunes, 24 de junio de 2013

El blog es un trabajo en equipo


Como la literatura y la vida, por otra parte. La noche de la súper luna llena, yo caí rendido. El domingo había sido exigente, con los niños entrando y saliendo de la playa, de la piscina, de la comida, de la siesta, del jardín de la iglesia, de la cena, y yo detrás. Tan caído caí que me dejé en el jardín varios libros, y la desusada hamaca. Esta mañana han amanecido pipando, y eran estupendos. Nunca imaginé que el riego regase tanto. Ahora están al sol, secándose, pero, por si acaso no diese resultado la cura, entono aquí el elogio fúnebre, para que lloréis conmigo. Eran: la reciente antología poética de Leonel Estrada, publicada en Colombia; el precioso tomo I de Ramón Gaya; el no menos logrado Obstinación del almendro y de la melancolía (ay, ay, ay) y El arte de la vida, que también me duele lo suyo.  Por supuesto, de la luna ayer, nada de nada. Y, sin embargo, esta mañana compruebo que me han hecho el trabajo, e inmejorablemente, con todo lujo de detalles y de frente a frente. ¡La Providencia me conoce, y no me deja de su mano!


4 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

Idem. Yo no tuve suerte en mi avión y me tocó pasillo. Supongo que me faltó pedirle al Jefe el favor... Pero no me quejo que esta semana estaba preciosa, aunque me perdiera la 'superluna'

Adaldrida dijo...

Recuerdo que perdí en el AVE una novela de Wilkie Collins. Y un peine de carey.

Consuelo del Val dijo...

Intentaré hacerme con el libro del triple quejido. Por suerte para él y por desgracia para mí, no podrá ahogarse en el agua del aspersor de mi jardín inexistente: ay, ay, ay.

Juan Mazoy dijo...

Què dolor todos, pero qué dolor y qué pena el precioso libro de Jiménez Lozano...Ay!!