domingo, 29 de septiembre de 2013

Aitor Francos en Cádiz


Estupenda lectura, que no lo fue, en La Clandestina, en Cádiz, de Aitor Francos, de Bilbao. Fue una tertulia. Leyó poemas, pero con una voz tan baja que la declamación brillaba por su ausencia. Se impuso el tono íntimo y el analítico. Enumeró sus influencias, de Sur (Felipe Benítez Reyes, José Manuel Benítez Ariza) a Norte (Fernández de la Sota, Jon Juaristi, De Otero, Karmelo C. Iribarren...) Me interesó —me cogió por la espalda— su defensa de los novísimos. Al final, siendo él psiquiatra, presumí de mi tío abuelo materno y de hipocondría. Le dije que me tranquilizaba muchísimo tener un especialista entre mis contactos, por lo que pudiera pasar. Se extrañó un poco. Leonor, como suele y porque caía un chaparrón, me oía como la que oye llover. Pero cuando Aitor Francos dijo: "Ya te mando algo", pegó un respingo. Pensó Leonor que era medicación, y era algún texto suyo. Yo encontré muy divertida la confusión, pero ellos no, ni uno ni otra.

A la salida, resultó que la guapísima dueña del guapísimo café librería era prima 3ª mía (por parte de padre). Me hubiese vuelto a seguir presumiendo, pero quién sabe lo que me hubiese mandado entonces Aitor.