jueves, 13 de septiembre de 2018

Resucitar


¡Lo que tiene que ser resucitar!

Hace tres horas, con catarro horrible, me acosté molido a toses y moralmente hundido por encargos a los que no llegaba, porque se me habían malencarado dos problemas de trabajo y porque el cóctel de Frenadol Forte y Frenadol Complex me había hecho polvo y soluble y amargo e inútil. Había llevado a los niños al colegio y no había sido el más simpático en el coche ni luego con los padres y profesores que me he encontrado en la entrada. He llegado a casa arrastrado.

Y he llegado arrastrándome hasta la cama.

Me he levantado con mucho mejor cuerpo y, por si fuera poco, con seis correos amabilísimos en mi bandeja de entrada, entre los cuales uno me daba, sin pedirlo, más plazo para una entrega y otros dos disipaban aquellos problemas como rayos de sol que hienden la niebla y la evaporan. 

Incluso toso mucho menos.




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