domingo, 7 de octubre de 2018

Qué asco


Carmencita va a suspender un examen entre el apenas disimulado orgullo de su padre. Tiene que estudiarse el aparato digestivo y sus funciones, y cada vez que conseguimos sentarla ante el tema, empieza a quejarse: "¡Qué asco! ¡Pero quééé aaasssco!"

Podría tomármelo a mal y pensar que está cayendo en el gnosticismo, pero creo que el temperamento artístico está siendo decisivo. Va a suspender por una objeción de conciencia estética. A cambio, le he obligado a aprenderse el verso de Rimbaud: "Par délicatesseJ'ai perdu ma vie". A ver si es francés saca sobresaliente, y compensa.



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