jueves, 31 de agosto de 2006

Para después de agosto

Agosto es angosto y no le cupieron, como es natural, ni la mitad de los libros que hubiésemos querido. Ahora que tengo que elegir uno para despedirme, se me ha ocurrido hacerlo con La vida nueva de Pedrito de Andía, entre otras razones de enjundia creativa, porque en esta novela de Rafael Sánchez Mazas lo más interesante de un verano trascendental ocurre en el mes de septiembre y hasta en octubre. Queda, pues, esperanza.

En principio, La vida nueva de Pedrito de Andía puede parecer —con sus vacaciones interminables, la incierta historia de amor y el recio mensaje moral— una obra para adolescentes. Y lo es, pero no sólo. Hoy en día, por ejemplo, da gusto leer una narración tan absolutamente vasca, por la que no cruza la sombra agria del nacionalismo y sí un viejo eco romántico de las luchas entre liberales y carlistas, que quieren acabar en un abrazo.

Junto a todo eso, que desde luego está muy bien, es una novela magnífica por motivos literarios. La ambición del autor se avisa desde el título, que remite nada menos que a la Vita nuova de Dante y al inquieto barojiano Shanti Andía.

El mayor mérito, con todo, es que la prosa se adapta a la perfección a la voz del personaje y sigue su transformación desde la niñez hasta los umbrales de la edad adulta. Puede que Sánchez Mazas aprendiese la técnica de James Joyce y su Retrato del artista adolescente. Ambas obras comparten, además, el papel clave de la familia, las desazones de los muchachos y la presencia importante de la educación jesuítica.

Con ese mismo aire de familia, Julián Ayesta escribió después una novela muy breve, más depurada aún, que se lee en una tarde y no se olvida nunca: Helena o el mar de verano. De las tres, si tuviera que elegir —que por suerte, no—, yo me quedo con La vida nueva de Pedrito de Andía, porque la novela de Sánchez Mazas es más fresca que la de Joyce y más trepidante que la de Ayesta.

[Publicado hoy en "La Gaceta de los Negocios"]

8 comentarios:

Peter dijo...

Yo también me quedo con Pedrito de Andía, aunque Helena tiene tanta pasión o aún más. Ayesta, Sánchez Mazas: vivieron desubicados, como hay que vivir.

Alberto dijo...

Hace tiempo que tengo pendiente leer el libro de Sanchez Mazas, en cuanto acabe exámenes me pondré a ello. Podrías darme más información sobre Helena o el mar del verano?, si tú lo recomiendas me fio.

Salu2!!!

AnaCó dijo...

Gracias por esta estupenda resenia (ya siento, estos teclados alemanes no tienen n~)la lástima es que se me quedan los dientes largos, por aquí nada de Sánchez Mazas y companieros mártires. Gracias por la referencia, a propósito del post de ayer, suma y sigue la genealogía de libros.

pies diminutos dijo...

Rayos y truenos, asusta a una personita con los pies pequeños...
En cambio, lo del rompimiento de gloria, le alegra el día, pues siempre me ha gustado buscar por las catedrales y los lienzos manieristas ese agujero celestial luminoso...

Mora-Fandos dijo...

Tú lo has dicho, Enrique, la de Andía es una novela trepidante, me raptó hasta el final. Una trepidancia del corazón verdaderamente asombrosa.

E. G-Máiquez dijo...

Gracias por los comentarios. Espero, p. d., que haya un rompimiento de gloria pronto, porque me temo que abundan más los truenos y, si acaso, algún rayo. Pero tú no te asustes, que no hay de qué.

Alberto, ánimo con los exámenes. Si después, te esperan (además de los aprobados) Pedrito de Andía y Helena, vas a echar un septiempre de gloria. "Helena o el mar del verano" está reeditada en el Acantilado (nombre que le viene de dulce, ¿no?) y es una recomendación segura, no sólo por mía y de Peter (que sabe).

Mora-Fandos qué alegría me da que apruebes el adjetivo "trepidante" pues fue la palabra que más me hizo pensar de toda la reseña y la que más cambie. Sin llegar a las alturas de Pla (no fumo) me lo tomo en serio porque en los adjetivos está el "quid".

Y a AnaCó dos cosas. La primera es una sugerencia: ¿por qué no escribes la 'ñ' con las 'nh' portuguesas, así estaremos haciendo patria ibérica. Aunque tampoco está nada mal las "ny" catalanas, que a lo mejor prefiere Alberto. Tú misma.

Y lo otro es la promesa de que, para que no te quedes con las ganas de leer a Sánchez Mazas, colgaré pronto uno de sus sonetos. Que será, seguro, un rompimiento de gloria.

Aquilino Duque dijo...

Totalmente de acuerdo.

Pedritoandía dijo...

Con el apodo que uso poca duda puede haber sobre mi fervoroso respaldo a cuanto dices en tu artículo. Por cierto que me acabo de hacer con "Rosa Krüger", otra joya de RSM, poco conocida . Te sigo fielmente (aunque sin capacidad de lectura comparable).Un entusiasta gesto de aliento a tu labor ...Casi me da vergüenza meterme en este blog entre comentaristas de la categoría de Aquilino Duque, ¡qué se le va a hacer...!