lunes, 3 de marzo de 2008

Los días que me gustan

¡Cómo se solapan los libros de mi mesilla, unos sobre otros! Si no acabase de leer del arte de la ceremonia del té (Cha no Yu) y del arreglo foral (Ikebana), ¿habría disfrutado tanto con las prosas poéticas de Algunas ciudades (Pre-Textos, 1994)? Por ejemplo, con ésta:

RESUMEN DE UN DÍA
Cierro la ventana antes de acostarme: luces de una grúa, ventanas encendidas. He visto los puestos en las calles, una ciudad moviéndose, y ahora quedan lejos las voces de los que paseaban, el golpeteo de escaleras, un niño que aplastaba la lengua contra el cristal de un escaparate. He traído una flor para mi cuarto, una flor amarilla, y la he puesto encima de la mesa. Y nada más, si nada ocurre en los días que te gustan.


Seguramente no. Y, sin embargo, desde que leí hace muchos años unas pocas, mínimas prosas poéticas antologadas por Francisco Bejarano en La poesía más joven (Qüàsyeditorial, 1991), aunque lo ignoraba todo del Cha no Yu y del Ikebana, no había olvidado el nombre de Esther Morillas.

3 comentarios:

Rafael G. Organvídez dijo...

¡Qué casualidad que ayer por la tarde, mientras buscaba un libro en mi biblioteca, me encontré con esa antología que hizo Bejarano, la abrí al azar... y leí un par de prosas de Esther Morillas!

Rocío Arana dijo...

¡Me encantaaaa la prosa poética que has colgado!!! Y tu reflexión... ¡ày qué envidia!
LLir, desde un pozo seco.

Rocío Arana dijo...

Buenísimo el artículo de hoy, ponlo en trampolink.