lunes, 16 de marzo de 2009

Ubi sunt?

Lo que han envejecido los poemas
escritos hace años (tres de ellos
pudieron ser entonces la razón de la vida
y ahora no los quiere ni el recuerdo).

También nosotros éramos mejores.
También los días eran otra cosa…
En su rincón perduran las fotos de aquel tiempo
y guardan la verdad de aquella historia.

Quizás en el futuro nuestros libros
parezcan trasnochados
en la memoria de alguien.
......--------------------. .... Por lo menos
no hablábamos muy alto.
[Vicente García, De ayer a hoy, Renacimiento, 1996]

10 comentarios:

Ignacio dijo...

Fabuloso poema.

Andoni Rentería dijo...

Muy bueno, aunque en mi caso no hace falta que transcurran años... a veces, ay, es cosa de un par de días.

AFD dijo...
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Jesús Beades dijo...

¡Cómo clava el espíritu de la moderna poesía!! Lo de "no alzar la voz", que -me repito pito pito- dice tan bien Felipe Benítez, es un signo evidente de algo que se podría llamar "humildad tonal", pero también (visto en negativo), "dimisión de la grandilocuencia y el fasto". Poema fabuloso, oye. Pensaba que era tuyo conforme lo leía, aunque en ti me estaba ya extrañando eso de "éramos mejores".

Miguel Angel Borrego dijo...

A mí me parece un poema triste y pesimista. Eso del cualquier tiempo pasado fue mejor no va con mi filosofía, pero no puedo negar su sencillez y belleza. Me empalaga, no obstante, tanta melancolía. Dijo el poeta:

¡Canas!, dijeron, pero yo respondí: ¿os sorprende?
¿acaso es extraño que el amanecer roce la nocturna oscuridad?
No son canas lo que veis,
sino mi juventud vuelta gris de tanto como ha vivido.

Me encanta este rincón poético de Enrique García Máiquez. Prometo intervenir más a menudo.

Jesús Beades dijo...

¿Y el fabuloso poema -ésta vez tuyo– del hijo pródigo? Me lo ha soplado un pajarito...

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

Muchas gracias por copiar ahi esos versos de mi juventud... Ahora que ha pasado el tiempo, espero que no suenen trasnochados.

Un abrazo, sigo a diario tu blog, Enrique.

Vicente Garcia

E. G-Máiquez dijo...

Estoy de acuerdo con Ignacio [sin que sirva de precedente].

Estoy de acuerdo con Andoni [como era de esperar].

Gracias-gracias, a Beades. Por pensar que el poema era mío (¡ojalá!) y porque te disonara el "éramos mejores". Qué fino oído el tuyo. Efectivamente, mi única esperanza está en mejorar de aquí en adelante. Otro acierto en el comentario a la entrada de ayer es hablar de la línea clarooscura. En cambio, el acierto de Felipe Benítez es más bien nmemotécnico: el gran defensor de la "humildad tonal", tono de confesionario, lo llamó él muy significativamente, fue Baudelaire, el padre (y no es casualidad) de la poesía moderna.

Bueno, Miguel Ángel, yo lo veo melancólico, sí, pero no triste. Mira como el final, lleno de humor y crítica literaria velada, salva el poema. Te agradezco las visitas.

El poema del pajarillo. [El pajarillo me temo que se llama Google Reader, el muy chivato.] No terminaba de convencerme, Beades, y por eso puse éste de V.G., que me convence 100%. En todo caso, fiándome de tu palabra, volveré a releerlo. Gracias mil por tantas atenciones.

Y admirado Vicente, lo dicho: tu poema me gusta mucho, y me consuela tanto como cierta frase del Historial de un libro de Cernuda. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

¿Alguien sabe algo de este poeta? Yo lo he buscado muchas veces..., y nada. Jaime