No creo que sea cuestión de amor propio (anónimo) sino de rectitud de intención. Puede haber mucho amor al prójimo en el trabajo cotidiano, y mucho amor a Dios también, mucha contemplación, como dices. La clave está en la motivación. ¿Preparas la cena con esmero para lucirte? ¿O para servir? ¿Es el amor propio algo negativo? No, si es equilibrado como dices (EGM), de hecho la enseñanza es amar al prójimo como a uno mismo. ¿Cómo decirlo? Amar al otro más que a uno mismo pero como a uno mismo. Más en cuanto a la cantidad, igual en cuanto a la calidad.
Santa Marta podría ser la patrona del equilibrio del buen ama de casa: el amor propio (que todo esté perfecto) con el amor al prójimo (perfecto para el otro), sobre todo a partir de cierto famoso tirón de orejas. No creo que ella dejara de ocuparse de las cosas materiales, como se demostró en el caso de Lázaro. La contemplación, en este caso que cuento, me temo que la escogí yo, que ayudaba un poco (poco) a poner la mesa y que pensaba más en disfrutar la compañía. Pero esa actitud de digamos Marta, umm, me encantó.
No suelo meterme en las conversaciones digamos internas de los fieles, pero al leer sobre Marta no puedo aguantarme las ganas de recomendar un relato de Karel Capek (un momento que mire en google... Apócrifos, en Valdemar) con ella como figura central. Es uina de las cosas más conmovedoras que he leído en mucho tiempo.
Muy gráfico, Me ha recordado a la definición que me dio un cura sobre la humildad: "El Señor te dice: ocúpate tú de los míos que yo me ocuparé de ti.".
10 Comments:
¿No está representado el amor propio en la actividad de Marta, y el amor al Prójimo (con mayúscula en este caso) en la contemplación de María?
No creo que sea cuestión de amor propio (anónimo) sino de rectitud de intención. Puede haber mucho amor al prójimo en el trabajo cotidiano, y mucho amor a Dios también, mucha contemplación, como dices. La clave está en la motivación.
¿Preparas la cena con esmero para lucirte? ¿O para servir?
¿Es el amor propio algo negativo? No, si es equilibrado como dices (EGM), de hecho la enseñanza es amar al prójimo como a uno mismo. ¿Cómo decirlo? Amar al otro más que a uno mismo pero como a uno mismo. Más en cuanto a la cantidad, igual en cuanto a la calidad.
Santa Marta podría ser la patrona del equilibrio del buen ama de casa: el amor propio (que todo esté perfecto) con el amor al prójimo (perfecto para el otro), sobre todo a partir de cierto famoso tirón de orejas. No creo que ella dejara de ocuparse de las cosas materiales, como se demostró en el caso de Lázaro. La contemplación, en este caso que cuento, me temo que la escogí yo, que ayudaba un poco (poco) a poner la mesa y que pensaba más en disfrutar la compañía. Pero esa actitud de digamos Marta, umm, me encantó.
No suelo meterme en las conversaciones digamos internas de los fieles, pero al leer sobre Marta no puedo aguantarme las ganas de recomendar un relato de Karel Capek (un momento que mire en google... Apócrifos, en Valdemar) con ella como figura central. Es uina de las cosas más conmovedoras que he leído en mucho tiempo.
Enorme ¡oh! para esta entrada. Un mundo en tres líneas. Gracias.
Enrique, si te queda un minuto te recomiendo esta entrada (tiene un texto que luego se expande).
Así deberían ser todos los amores propios.
¡Así!
Ignacio métete, por Dios, lo que quieras, con que no te metas con los fieles. Y ahora mismo pido el libro en la Red, fiándome de tu palabra. Gracias.
Encontré el minuto, eureka, para leer lo de Marta, y muy bien. Gracias por el enlace, Juan Ignacio.
Muy gráfico, Me ha recordado a la definición que me dio un cura sobre la humildad: "El Señor te dice: ocúpate tú de los míos que yo me ocuparé de ti.".
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home