domingo, 8 de noviembre de 2009

Sí más, no menos

Nadie es menos que nadie, aunque todos más que todos, digo yo.

12 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

El final de tu artículo pide a gritos un "Amén". Pues ahí va: Amén.

Jilguero dijo...

Venía reprimiendo mi deseo de sugerirte que comentaras la campaña del más y el menos. Yo veía en ella un aspecto positivo y otro negativo: el primero es que se reconoce, sin querer, sin duda, que lo natural es que en la vida de las mujeres haya hombres y en la de éstos, mujeres. El negativo, que se atribuye a las mujeres el defecto de escoger “de mí para abajo” y a los hombres la virtud contraria. Mi felicitación.

Adaldrida dijo...

Amí me parece muy optimista... porque va a haber taaaaantos hombres en la vida de cada mujer, y taaaantas mujeres en la vida de un hombre... Qué suerte, ¿no?
¿Y qué pasa con el maltrato gay, que existe desgraciadamente?
En la vida de un hombre, otro hombre es ¿más? ¿menos...?
En último término, esta campaña sigue siendo discriminatoria, o trata de forma desigual a los... ¿desiguales?

Ángel Ruiz dijo...

¡Vaya! y yo mientras metiéndome con la ortografía en otro sitio.
Habría que precisar: una falta de ortografía en un niño de nueve años es conmovedora y en uno de quince menos.
Un publicista que manosea la ortografía es un criminal, lo mismo que el que la convierte en arma arrojadiza.

avicena dijo...

Yo creo que el asunto de la ortografía es el de menos peso en el artículo. Cuando la falta, como en este caso, se comete queriendo para llamar la atención, no deja de ser un asunto de estética.

Por lo demás, sí que resulta llamativo lo antiproducente que llega a ser la publicidad en temas de igualdad. A veces parece que no hay ni un publicista que crea en ella, sino que todos son topos tratando de implantar la desigualdad con sutiles métodos subliminales. Aunque la opción más verosímil (increíble) es que son todos unos ceporros.

E. G-Máiquez dijo...

Muchas gracias. Yo había escrito un trampolínk mucho más largo, Ángel, en el que, entre otras citas ortográficas, enlazaba la estupenda tuya de Flannery y copiaba del diario de JLGM un párrafo en el que habla de las muchas faltas de Valle, de Gómez de la Serna y de García Lorca y se ríe de los obsesos ortográficos. La diferencia está entre una falta, que en cuanto te la advierten, la corriges, avergonzado y feliz de corregirla, y esta moda de ponerlas incluso en la publicidad institucional, para presumir de heterodoxo, como mandan los cánones postmodernos.

Y sí, Jilguero y Adaldrida: es curioso la poca sensibilidad hacia los homosexuales que demuestra la campaña. Corre un tupido velo.

Y tu comentario entero, Suso, pide a gritos un "Muchas gracias". Pues ahí va: "Muchísimas gracias".

E. G-Máiquez dijo...

Ah, Avicena, gracias. Efectivamente, lo de la ortografía no era lo esencial, sino el final del artículo y esos tics de la publicidad igualitarista que dices.

Anónimo dijo...

Cada dia eres mas torero, Enrique.
Mar

Ignacio dijo...

A mí siempre me han gustado las mujeres que son más que yo. Fue lo primero que pensé al ver la campaña.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Me parecen muy atinadas las observaciones del artículo. La ortografía se está convirtiendo en un lujo elitista y culpable, preterido por la "camboyización" de la enseñanza, que niega, asimismo, la admiración por lo superior, ante la que se siente a veces el alivio de rendirse.

E. G-Máiquez dijo...

Exacto, Ignacio, mi hermano, mi semejante. Y qué pena no haber caído antes (o no haber contado con tu ayuda) porque era otra línea argumental. El anuncio supone que las chicas hacen un negocio peor que los chicos: ellas nunca se llevarán a nadie que sea más, mientras nosotros por menos que nosotros, no firmamos.
Qué cosas.

Maria dijo...

Adaldrida, me parece pesimista pensar que va a haber muchos hombres en la vida de una mujer. Es más optimista pensar que habrá sólo uno.
En lo de los homosexuales, totalmente de acuerdo contigo. Por una vez, la progresía los ignora.
Y en cuanto a más y a menos, yo también tengo la suerte de estar con uno que es más que yo. Menos mal!