jueves, 12 de noviembre de 2009

Chapeau, Chateaubriand!

Carlos García Gual en su conferencia hizo un repaso muy erudito por las novelas del XIX y del XX que tratan la Antigüedad, cogiendo impulso con una de finales del XVIII de un abate de cuyo nombre no consigo acordarme, y parando —pasándose de frenada— en el siglo XXI con la película de Amenábar y su Hypatia (de la que es favorable) y su san Cirilo (del que no). Pero el caso es que García Gual con quien más se entretuvo fue con Chateaubriand. Dijo, y aunque yo eso ya me lo sabía, me impresionó vivamente, que, gracias a su imparable personalidad y a la mejor prosa de Francia (ea), inició la reacción católica en Europa. Qué importancia puede tener uno, uno solo. A Carlos García Gual lo que le impresiona, en cambio, es la cantidad de árboles que nombra en Los mártires, y que afirmase que todos y cada uno de ellos los había visto. Y por lo visto y lo viajado, no exageraba. Lo contrario de los famosos nenúfares de Villaespesa. Yo confieso que a Chateaubriand lo tengo poco (nada) leído [golpe de pecho] y eso que aquí, justo detrás de donde escribo, descansan los cuatro tomos de El Acantilado de Memorias de Ultratumba, que sólo con el título a uno se le alegra el alma y se le llena de energía la mañana.

11 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Ay, Andoni, no sé qué he hecho que no ha salido tu comentario. Lo siento. Era bonito que nos contaras tu visita a Combourg.

Juan Ignacio dijo...

¿Por qué chapéu y no chapeau? Algo me pierdo entre líneas...

AFD dijo...

Y yo leyendo justamente ahora esas misma Memorias de Ultratumba. Tomo 1.

Ignacio dijo...

Yo ya me he calzado dos tomos :-)

Andoni Rentería dijo...

Igual ha sido providencial, pues al escribirla caí en la cuenta de lo egocéntrico de contaros la visita. El caso es que el castillo donde Chateaubriand pasó buena (o al menos la mejor) parte de su infancia y juventud merece la pena. Eso sí, el sitio deja claro que este señor podría ser uno solo, como todos, pero tampoco un cualquiera...

E. G-Máiquez dijo...

No, Juan Ignacio, no te pierdes nada: el que se pierde entre vocales soy yo. Gracias por la corrección.

Ah, Alfredo... México 1-España O

Pero, luego, Ignacio: México 1-España 2.

Breo Tosar dijo...

Enrique, el primer tomo de Chateaubriand es una delicia. Tienes unos fragmentos en una entrada reciente de mi blog.
¿Puede haber incluso un puente con Josep Pla?

E. G-Máiquez dijo...

Lo de Pla no me sonaba, Breo, pero aún así he ido al indispensable Diccionario Pla de literatura, y no se le ve un entusiasmo grande (ni mediano) con el barón. Pero lo cortés no quita lo valiente, y me voy corriendo a ver los fragmentos que escoges...

Y, bueno, AFD, no quiero refugiarme, como diría el Dr. Johnson, en el patriotismo. Así que reconozco que a pesar de Ignacio y de Breo, tú a mí, me ganas uno cero.

José María JURADO dijo...

Pues sí, es la mejor prosa de Francia... hasta Proust.

Antes que las Memorias, que son impresionantes, léete EL GENIO DEL CRISTIANISMO, y verás que Gual decía la verdad.

Saludos.-

Juan Ignacio dijo...

Ya quisiera yo equivocarme así cambiando de idioma (y no con las vulgares faltas de ortografía).

E. G-Máiquez dijo...

Con El genio del Cristianismo empiezo esta tarde. Gracias, JMJ.

PD.- También perpertro las vulgares, JI, y me alegro de que los amigos estéis de guardia para corregirme. Qué mal escribiría sin vosotros.