lunes, 17 de septiembre de 2012

Día

POR LA MAÑANA
Primer día de alumnos en el IES, muy ilusionados ellos. Me fijo en sus ropas, que habrán escogido con grandes reflexiones esta mañana o incluso anoche ante el espejo. A simple vista, se nota poco, muy poco tanta reflexión. Pero las han escogido, sin duda. Lo sé porque la adolescencia es así, y también por la ternura que desprenden a su paso, tan cuidadosamente descuidados. 

MEDIODÍA
Enrique vuelve del colegio sentado en el primer asiento del autobús, junto a la profesora. Viene muy serio. Pero en cuanto nos ve en la parada, esperándole, se echa a llorar. Por las mañanas también llora cuando nos ve en la parada, él ya tras el cristal. Pero las lágrimas de la mañana son amargas, éstas dulces. 

POR LA TARDE
Carmen se resiste a que su madre le haga una coleta. Al final se la hace. Cinco minutos después, en el aparcamiento, se me escabulle y pretende salir corriendo hacia la carretera. En el último segundo, la trinco por la coleta, como los hombres primitivos de los dibujos de Mingote. Los pies siguen corriendo allá adelante, pero la cabecita ya está en mis manos. Un viejo que pasaba lo ha visto todo y se ríe de buena gana. Dientes no se le ven, pero la lengua y la campanilla perfectamente. Me alegro de haber salvado a Carmen y de haberle dado esa alegría al hombre. Lo único malo: lo que nos va a costar hacerle la coleta mañana. 

MÁS  TARDE
Le pido un beso a Carmen. Dice que no, no y no. No. ¿Me guardará rencor por haberle salvado la vida por los pelos? Me quejo a su madre con una honda tristeza. Leonor dice: "Va a ser una castigahombres"; y ya está: me entra una enorme alegría y satisfacción. 

POR LA NOCHE
No lo he contado todo aquí. Me pongo a escribir mi diario con un bolígrafo nuevo, que me ha enviado una lectora de este blogg. ¡Muchas gracias! Ahora (nunca es tarde) seguro que el día de hoy me sale por fin redondo o, al menos, con buena letra. 

6 comentarios:

Adaldrida dijo...

GE-NIAL! ojalá supiera hacer entradas así: las haría.

Enrique García-Máiquez dijo...

GE-NEROSA! Tú las haces mejores. Y en cualquier caso el mérito es de la coleta.

Balaverde dijo...

Bien por la castiga hombres. Justo leía anoche a Colette refiriéndose a esa "intolerancia de las mujeres hermosas".

Anónimo dijo...

mejor decir: no sé si con buena letra, pero sí con buena tinta.

Lo de salvarla por los pelos es muy gracioso. Parecería la escena una fábula sobre las tres edades del hombre.
J

Ununcuadio Uuq dijo...

La historia de la coleta es muy buena :) pero prefiero el bus de Enrique (creo que le tengo pelota)

Alejandro Macia dijo...

Primera entrada que leo de este blog (con una sola "g") y me gustó mucho. Muy bien, Enrique!