jueves, 27 de septiembre de 2012

Más Bassani y mucho más


Con nostalgia por El jardín de los Finzi-Contini, he visitado la poesía de Bassani en versión de Carlos Manzano en Epitafio (Lumen & Visor, 1985). De poeta, Bassani me ha parecido básico, con sus versos arbitrariamente cortados y siempre centrados, aunque tiene unos cuantos aciertos plenos y, si uno fuese fiel a su principio de que a los poetas hay que juzgarlos por sus cumbres y no por sus valles o simas, pues tendría que aplaudirlo a rabiar. Éste poema sí que se lo aplaudo


EN MEMORIA

Era a la Poesía a la que aspirabas con 
P mayúscula y todo y a ella
sólo

¿Tu vida? Esa también tú te
la has bebido

Está muy bien, y espero que no me guste tanto porque me identifico con el poema. Yo aspiro a que mi vida nos la bebemos en todo caso entre todos y a sorbitos lentos, para que dure. Y, aprovechando, ahí un brindis a Leonor con cuatro versos de Bassani:


exacto
El amor cuando acontece es siempre
algo
distinto


[Del poema de hermoso título "En el monte Pollino", 
título que tanto hubiese gustado a nuestro Cristóbal Serra]


Aunque mi favorito es:

DE VERDAD QUERIDOS NO SABRÍA DECIROS

De verdad queridos no sabría deciros
por qué
caminos desde tan lejos 
he conseguido después de tanto
pero tanto tiempo volver

Sólo os diré que me dejé
guiar en la obscuridad
por alguien que me había
cogido en silencio de la
mano


El poema deja desde luego mucho en la penumbra, y en una tan espesa que quizá por eso el traductor le haya puesto esa "b" a su oscuridad, que está muy bien puesta para ensombrecerla más. Pero yo al leerlo recordé ipso facto el poema "Ciego total" de Balaverde. Creo que ambos hablan de lo mismo, aunque el de Balaverde sea, paradójicamente, más clarividente y explícito. 

Y entonces otra mano me cogió a mí y, con los dos poemas por delante, me solucionó una duda que me ha estado atormentando (poco pero sí) estos últimos meses. ¿Hasta qué punto la poesía tiene que ser misteriosa o puede permitirse el lujo y la cortesía de ser clara? De pronto, lo entendí: tiene que ser misteriosa cuando el poeta de verdad y queriéndonos no sepa decirnos más. Cuando pueda decir más, tiene que decirlo de verdad, queridos, porque puede y no va a andar jugando al escondite para hacerse el interesante. El secreto está, pues, a la vista: en el "De verdad, queridos". 

6 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Creo que ésta podría ser la introducción a una poética.
Gracias por abrir ojos y/o miradas.

Ignacio Trujillo dijo...

Muy buena la solución a tu duda. Creo que es verdad, hay que ser claro cuando se puede, lo contrario es una impostura y se suele notar. Buen poema de Balaverde también.

Céfiro dijo...

"Sólo os diré que me dejé/guiar en la obscuridad/por alguien que me había/cogido en silencio de la/
mano"
Esos versos me han alegrado la mañana, me han trasportado a otras épocas -no sé si pasadas o incluso ajenas-. Qué maravilla.
Yo creo en lo que tú llamas "penumbra" en la poesía. Creo en el misterio que sin duda existe y para el que se escribe muchas veces. No quiero dogmas ni verdades absolutas que son mentiras al final. Quiero que la poesía me haga pensar, quiero que encienda la máquina y no pare. Como han hecho esos versos que traes en tu post. Un saludo.

Balaverde dijo...

Enrique, muchas gracias por traer aquí mi poema. La escena del ciego es verídica.

Muy apropiada tu reflexión para este año de la fe, que empieza el 11 de octubre. Según Benedicto, todo esto de la fe se reduce a haber creído en el amor de Dios. Si uno cree en esto, y lo ha visto (en aquel ferroviario macarra con chaleco naranja que evitó que el ciego rodara), su deber es proclamarlo.

La duda "de verdad" está muy bien. Hacer de la duda en si misma método o premisa (en este caso poética) es absurdo (y esto lo dice Cioran, ni más ni menos).

Enrique García-Máiquez dijo...

La escena claro que es verídica. La hemos visto miles de veces. El mérito poético es haber visto esa imagen tan moderna y auténtica, macarra y tierna, del ángel de la guarda.

El agradecimiento es mío y doble, a ti y a Bassani, porque los dos poemas se complementan e iluminan muy bien. Bassani es el ciego y por eso sólo ve la ayuda.

A Céfiro le diría que en ambos poemas hay misterio: en uno porque no se ve lo que vemos y en el otro porque se ve lo que nosostros no vemos o vimos.

Adaldrida dijo...

Eres muy total. Y el post, brutal. Grande.