lunes, 29 de julio de 2013

Autorretratos


Vengo de hacerme la foto para la renovación del DNI, y salgo fatal. No me extraña. Así que me he puesto enseguida a terminar mi autorretrato en Pla, tan favorecedor, para contrarrestar. Otro con quien me podía autorretratar por el mejor perfil es mi querido Joubert. Ayer no se me iba de la cabeza porque me clavó: «Tengo el espíritu y el carácter frioleros; necesito la temperatura de la indulgencia más dulce». Y lo recordaba porque mi mujer, aprovechando las vacaciones, está empeñada en corregir mi desorden, mi despiste con los niños, mi dejadez social, mi procrastinación —que es lo único que no dejo para mañana—, mi dieta, mi vocabulario, mi despiste, mis modales, mi pedagogía... Lo cual ha convocado al fantasma de los tiempos pasados. Tengo un amigo que también dio en afearme todo sin parar. Yo lo venía notando, pero no quería hacer un juicio prematuro, así que aprovechando que íbamos a pasar un día entero juntos me propuse aguantar, sonriendo como un San Sebastián, todas sus saetas, y contabilizar —lo que no haría san Sebastián— todos los feos y las reconvenciones que me hiciera, y también las indulgencias dulces, si las hubiese. Disimulé un papel y un lápiz y de vez en cuando entraba en el baño del restaurante o me retiraba un poco del grupo y apuntaba. El resultado fue abrumador y decidí, amparándome en Joubert y en la miga de Baroja, darle aire, aire a la relación enrarecida, pensando que una poca distancia de seguridad quizá pudiera evitar la colisión y salvar la amistad. Ayer, ya digo, me acordé, con cargos de conciencia, porque no sé qué pasaría si un día de verano, con los niños, sin ayuda, yo apuntase todas las cositas que va diciendo Leonor; y, sin embargo, lo último que pienso es darle aire, aire a mi matrimonio. Me he examinado y, por la costumbre, me ha salido un  ejercicio tipo test. A ver, ¿cuál es la diferencia?
A- La gracia sacramental. 
B- Que en las cosas que me afea, Leonor tiene más razón que una santa.  
C- Que los cuerpos, tan matrimoniales, no saben nada de amor propio.   
C- Que no quiero a mi amigo como quiero a Leonor.  
D- Que mi amigo no me quiere como me quiere Leonor. 

Hay más de una respuesta correcta. 

Releo la entrada de hoy y veo que este autorretrato de hoy ha quedado tan poco favorecedor como el del DNI. 

4 comentarios:

Gonzalo García Yangüela dijo...

Dicen que "nadie es tan feo como en su foto del DNI ni tan guapo como en la de féisbuc".

:-)

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Me pega que su retrato del DNI es mejor que el de Pla. Le he dado un voto de confianza y he leído los aforismos de este señor, y sinceramente hacía mucho que no veía tamaña sucesión de lugares comunes, perogrulladas, majaderías y palabrería huera. De hecho, debería aplicarse uno de sus aforismos: "Escritores, no seáis pesados y aburridos". Sólo me ha gustado uno, el de "Observar es más difícil que pensar". La próxima vez se avisa, que la vida es corta y una no está para muchas tonterías.

Miguel dijo...

Y la respuesta "ser un calzonazos" dònde va incluida?

No te preocupes, sòlo hay tres formas de salir en la foto del DNI: zombi, orco de Moria o etarra.



(el comentario de zUmO dE pOeSíA es sublime)

Enrique García-Máiquez dijo...

No me extraña su reacción, zUmO. Ya lo avisaba el padre de todo esto, Montaigne: "Así, yo mismo soy el tema de mi libro, y no hay razón, lector, para que emplees tus ocios en materia tan frívola y vana. Adiós, pues." No hace Pla más que seguir su magisterio, como cuando dice el Señor de la Montaña: "Si yo hubiese pretendido buscar el favor del mundo, me hubiera engalanado con prestadas hermosuras; pero no quiero sino que se me vea en mi manera sencilla, natural y ordinaria, sin estudio ni artificio, porque sólo me pinto a mí mismo. Aquí se leerán a lo vivo mis defectos e imperfecciones y mi modo de ser, todo ello descrito con tanta sinceridad como el decoro público me lo ha permitido". Lo malo es que yo, como Pla, en la medida de mis posibilidades, estoy en eso. Así que me temo que habré de decepcionarle muy a menudo con muchas tonterías, de otros o mías. Cuando pase, no diga que no le avisé.