sábado, 27 de julio de 2013

No seré un buen crítico


Me hubiese gustado ser un buen crítico. En el palacio de la literatura su función es humilde y esencial. ¿Qué más se puede pedir? Pero me falta, si no el vicio de hacer juicios apresurados, si la virtud de hacerlos reposados. Si un libro no me convence, empiezo a leerlo en diagonal y, desde luego, no vuelvo a releerlo ni loco para contrastar mis impresiones. Y qué pereza pensar en redactar un texto, si no es para echar las campanas al vuelo. Pero un buen crítico lo es si también se detiene a señalar lo no conseguido, que es, como mínimo, la mitad de su trabajo. 

Me pasa con el ensayo Deseo y amor de Alejandro Llano. Tenía todo para que me gustara: el título, el autor, las referencias a En busca del tiempo perdido, la sombra de Girard, que es alargada, las magníficas citas que gasta y engasta Llano, la editorial Encuentro... Y, sin embargo, no. Me voy con la sensación de que no está bien montado, como si estuviese sólo punteado, no cosido, que muchas ideas del libro no salen de él ni de su reflexión, sino que venían puestas de antes, que se esconde un poco a Girard y que éste se venga no calando a fondo en el planteamiento, que la tesis va vacilando desde el principio al final, como reconoce A. Llano en el último capítulo... Sé que tendría que volver sobre mis pasos para certificar estas impresiones, que quisiera injustas e infundadas, pero no tengo fuerzas para eso. No seré un buen crítico. 


7 comentarios:

Hipótesis de Riemann dijo...

Pues no sé si acabará Vd. siendo un buen crítico o no, pero con esta crítica cargada de sinceridad acaba de ganar toneladas de credibilidad.
No, no he leído el libro y no estoy en disposición de estar de acuerdo o no. Pero se nota que le duele que el libro no le haya calado, y sin embargo lo dice.
Además, lo que hace con el Barbero del Rey me parece varios niveles por encima de lo que entendemos por crítica. Tanto que ya a duras penas soporto cualquier crítica o reseña que no tenga aires de Barbero.

Enrique García-Máiquez dijo...

Te agradezco lo indecible este comentario. Y el barbero también.

claudio dijo...

¿Ser crítico?
Imaginemos la consabida recepción por San Pedro a nuestra llegada a las famosas puertas, y que, al ser preguntados por nuestra ocupación, por lo que hacíamos, tuviéramos que responder: no, yo no hacía nada; yo criticaba lo que hacían los otros. No me gustaría encontrarme en ese brete.

Juan Mazoy dijo...

Pues para mí eres un crítico extraordinario, pues a tu labor como tal debo el aprovechamiento y disfrute de auténticos pesos pesados como Gómez-Dávila, Bobin..

Ion Egúzkiza dijo...

Gracias por el post, me ahorra un dinero, que los de Encuentro son carísimos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Juan. Yo pensaba contestarle a Claudio con algo parecido: alguien que dice a san Pedro acerqué a los demás a Dante, a Shakespeare, a los buenos de mi tiempo...

Y me da mucho miedo Ion que mi entrada te deje sin leer el libro, aunque un ahorro siempre venga bien. Mi consejo es que no te fíes de mí y al menos lo ojees de una biblioteca público o un poco en una librería.

Enrique García-Máiquez dijo...

Y esto lo zanja todo: http://flanneryoc.blogspot.com.es/2013/07/honestidad-brutal.html