sábado, 27 de julio de 2013

No seré un buen crítico (y 2)


No quiero engañarme. Tampoco seré un buen crítico, porque cada vez leo menos. Hay un hilo que me tira, cada vez más fuerte, fuera de mis libros, al aire, al aire...


***


***


7 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Siempre me produce una inmensa ternura ver a los papas con sus hijos, jugando, haciéndoles carantoñas, besándolos...

O sea, que lo que estoy viendo me produce una inmensa ternura.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Hace muy bien. La letradicción puede ser también una enfermedad, como la ludopatía, que hay que mantener a raya. Hay que ser moderado en todo: en la bebida, en la comida, en la lectura, y también en la abstinencia.

Hay que ser moderado en el vicio y moderado, también, en la virtud.

Hay que beber moderadamente, y hay que ser abstemio pero con moderación.

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Y además, ningún libro podrá compararse NUNCA con volar una cometa con sus hijos.

(Ni con enseñarles a montar en bicicleta -SIN RUEDINES- y a nadar -SIN MANGUITOS- y a andar y tropezar en la vida -SIN RED-).

Se lo digo by experience.

Anónimo dijo...

pues si la cometas se vuelan en Bolonia, lo normal es salir volando con ellas.
También es verdad que si uno ha comido en Antonio antes, no hay temporal que lo "levante" a uno del suelo. j

Dal dijo...

Qué buenas fotos. Magistral el niño "mayor" en jarras de la primera, decidiendo si da o no su aprobación a la iniciativa.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias a todos. Y tiene razón Dal, como siempre. El niño en jarras pone la pizca de sal que hace falta para que la foto no empalague. Es una presencia esencial.

Juan Mazoy dijo...

Cómo tiran esos hilos de cometa, y cómo nos llevan, cada vez más alto...