jueves, 16 de febrero de 2017

La errata creadora



También ha salido la tercera entrega de mi diario, que sale del blogg. Yo estoy muy contento porque 1) dudaba si estos años tan intermitentes darían para un diario, y han dado; 2) por la dedicatoria, que es lo que prefiero de mis libros: dedicarlos; 3) por el título; 4) porque sale en Númenor, que es como no salir, como estar en casa, en una mezcla de discreción y afirmación; y 5) por el colofón:




A cambio, tengo más miedo que vergüenza y cierto apuro por la insistencia (exactamente el etcétera ése, tan largo). Por eso me ha divertido tanto una errata enorme, terrible, increíble, pero a la vez creadora. Había una entrada titulada "Par délicatesse", que, por los duendes de la imprenta, ha salido completamente en blanco.

Ya hace bastante raro de por sí, pero el caso es que hay otra entrada que defiende, contra la sospecha de las erratas, el valor del espacio en blanco: véase. De modo, que el lector atento creerá ver en esa entrada titulada "Por la delicadeza" seguida de un gran espacio en blanco, un mensaje en clave.

Y, aunque no fue mi voluntad, qué creativa errata, porque a estas alturas mías de grafomanía, qué delicadeza mayor que callarme un poco.


3 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Además la errata es delicada, ahora que caigo, con mi vieja amiga, a la que en la entrada original recordaba, fomentando los sentimientos cainitas, que la espectacular era la hermana.

Angel Ruiz dijo...

Yo también dudé de si era una errata o algo deliberado el espacio de "Par delicatesse", justo después de ese espacio en la página anterior. Es la mejor errata posible, una errata creativa.

Enrique García-Máiquez dijo...

¡Qué suerte he tenido!