jueves, 11 de julio de 2019

Zascas y repelús


Ayer eché el día  yendo de aquí para allá con mi hija Carmen, que tenía hora en el dentista (¡nada grave!) en Jerez (eso era lo grave) y luego teníamos que volver a recoger el aparato y aprovechamos para esto y para lo otro.

Lo peor el inexistente aire acondicionado de mi coche, que me hacía conducir a embestidas y frenazos, como los viejos macarras. Lo mejor la conversación que me dio Carmen, aunque llena de zascas.

Por ejemplo. Se asombró mucho, la puñetera, de que hubiésemos llegado en punto a la cita con el dentista. «Mira que si te has vuelto puntual de pronto, papá». Yo, picado, le dije: «Para lo importante, siempre soy puntual». «Qué va, papá, que llegas tarde a misa todos los días, eh».

La conversación giró hacia lo religioso. Una amiguita nueva del campamento le ha dicho (¡y tiene ocho años!) que los cristianos a ella le dan repelús. Carmen le ha contado que ella es muy cristiana. Y la amiguita le ha dicho que a ella, Carmen no le da ningún repelús.

Para que no me viniese arriba me soltó otro zasca. Le conté la pelea de unos amigos nuestros y volví a presumir, que es algo, veo ahora, que mi hija no me tolera. «Mamá y yo, en cambio, no nos peleamos nunca, ¿verdad?» «Porque tú siempre le das la razón, como el del chiste». Ni qué chiste era me atreví a preguntar.

Para que no me quedase abajo, volvió a contarme otra cosa del campamento. Otra niña le ha contado que quiere ser cantante, vivir en París, casarse con no sé quién y tener dos hijos. «Tiene todo su futuro planeado», dice Carmen, «y yo le he dicho que quiero ser actriz, pero que lo demás, lo que decida Dios».

Y así, arriba y abajo, frenazos y acelerones, con la ventanilla abiertas, asfixiados y riéndonos, nos pasamos la mañana dando vueltas por Jerez.


1 comentario:

Fátima Rodríguez dijo...

Me ha emocionado este post!!!
Muchas gracias!
Felicidades por esa familia preciosa.