viernes, 14 de julio de 2006

Sólo eso

Leyendo, me encuentro con este fragmento de Chaucer, de muy sorprendente adjetivación:
A very horsely horse
Inmediatamente me acuerdo de otro de Rocío Arana que siempre había achacado a la influencia de un padre filósofo:
El arcear del arce
No sé a qué se dedicaba el progenitor A de Chaucer, pero casi seguro que no era catedrático de metafísica y, sin duda, no era experto en Leibniz; pero ahí está el poeta, como Rocío Arana, poniéndonos delante del misterio de que las cosas, los animales, los árboles, incluso nosotros, seamos lo que somos. Creo que fue Joseph Brodsky el que esculpió la frase de que "La poesía es un atajo". A veces, un atajo para la contemplación filosófica, sin necesidad de facultades ni de desarrollos silogísticos. Yo ahora veo, a través del tiempo, un caballo pastando a la sombra de un arce. Sólo eso, ese milagro.

7 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

A mi eso de "el arcear de arce" me hace pensar en algo como lo siguiente:

En un arce, todo es arce.

No es "animal con un agregado de arce". Sino que es arce, que comparte algunas características con otros animales.

Eso que hipotetizo en el arce (y puedo errar) lo veo más claramente en el hombre, donde es cierto.

En el hombre todo es humano (frase robada, más no sé a quién). El hombre no es animal con un "agregado" de racionalidad o un agregado de lo que sea.

Es hombre, y comparte algunas características físicas con los animales.

Bueno, me fui por las ramas...

(Eso no quiere decir que sea mono racional, sino que soy hombre y comparto algunas caracteristicas con los monos, como el irme por las ramas).

Rocio Arana dijo...

Recurdo que leíste el poema del arce en Guadaira, te debe gustar mucho. Me ha encantado tu entrada, y no porque hables de mí, sino porque hablas de mí y de mi padre... En serio, porque relacionas poesía y filosofía, y para mí que están más cerca una de la otra de lo que creemos. Si no, mira a Ale Martín Navarro...

Dal dijo...

Es más, Juan Ignacio, lo que hace al arce ser arce es la "arceidad" (quidditas), y lo que es propio del hombre es percibir esa esencia, como la del resto de las cosas, por abstracción de la materia sensible, gracias al entendimiento agente. Facultad de percepción que únicamente poseen (poseemos) los entes espirituales (Dios, los ángeles, y nosotros).

Juan Ignacio dijo...

Dal, se ve que tu sabes y lo has podido decir mejor; yo sólo toco de oído.

Lo que dice Rocío Arana me parece (estoy casi seguro) que es la misma idea que la de Unamuno en el prólogo de "Del sentimiento trágico..." cuando dice que la poesía es filosofía.

AnaCó dijo...

Alejandro Llano suele decir que la poesía y la filosofía apuntan a lo mismo, la poesía llega más lejos pero no sabe cómo llega, la filosofía se para antes pero sabe bien cómo ha llegado hasta allí. Son una pareja perfecta.

E. G-Máiquez dijo...

Muy bueno lo de Llano, y todas vuestras reflexiones.

Una curiosidad: Chaucer nunca dijo exactamente eso. Borges, que era un pillo, lo cita mal.

Mora-Fandos dijo...

Como aquello de Borges sobre Chesterton, en cada frase hay una felicidad, pues lo mismo en cada entrada de este blog.

Para mí, principalmente la filosofía y la poesía se encuentran en la belleza. Me gusta lo que apuntan Rocío y Anacó, y sigo esa línea. La poesía verdaderamente te lleva a las cosas a través de la belleza, y tratar con la belleza de algo es vivir en el vecindario de ese ser. ¿Podemos decir que hemos llegado a algo si sólo hemos llegado filosóficamente? Sólo creo que he llegado a un "sitio" si puedo suspirar allí. En la práctica vivencial, no distingo entre poesía y filosofía. Como Keats, en Oda a una vasija griega:
Beauty is truth, truth beauty, - that is all/Ye know on earth, and all ye need to know.