viernes, 20 de abril de 2007

Ja som aquí, ja hem arribat

A pesar de las prisas por no perder el tren a Tarragona, pagué mi visita al Museo del Prado, o la cobré. Amén de mi hermano, lo importante era ver dos retratos de Goya, de una colección particular que temporalmente estaban en el Gabinete Técnico. El conde y la condesa de Fernán-Núñez. Las feministas (ista, ista, ista) bien podrían protestar, a pesar de que los dos cuadros cumplían a la perfección las exigencias de la paridad. En el suyo, el señor conde tenía un aire soñador, romántico, como de Lord Byron, pero curtido por el sol nacional. A pesar de los descuidos goyescos, marca de la casa (un gorro levitante, que no caía del todo sobre la cabeza, y un brazo izquierdo alargadísimo que traía irremediablemente a la memoria al doctor Gatchet), Fernán-Núñez posaba con un encanto mayúsculo. Su señora, la condesa, no. También vi un San Rafael con Tobías de Eduardo Rosales estupendo, que parecía prerafaelista, aunque sin tanto caramelo. Si me consiguen una foto, lo colgaré en este blogg. Y para remate, vi, en pleno proceso de restauración, muy limpio ya, con los colores brillantes y la sangre fresca, podríamos decir, La carga de los mamelucos. Oh.

En el tren, un efecto curioso: de pronto, en pleno Atocha, un enjambre de acentos catalanes. Curioso y bonito. Leonor decide ver la película y yo sigo con La cosa en sí. Otro efecto curioso: la película es muy triste y Leonor llora como una Magdalena; yo, mientras, me río con las cosas (en sí) de Trapiello. Cualquiera que nos viese pensaría, qué pareja tan rara: Demócrito y Heráclito, si no algo peor.

Entre sonrisas y lágrimas, el viaje se hizo cortísimo. Ja som aquí, musité como manda el tópico. Llegué al final de una conferencia de una señora novelista y crítica y periodista que estaba encantada de haberse conocido: no recuerdo su nombre.

Luego, las presentaciones. Y las inevitables preguntas sobre el nacionalismo y eso. Será el tema de conversación obligado con los de fuera, como en el Puerto es el marisco, Alberti o el veraneo de antaño. Pero a mí me gustaba tanto lo que oía (y lo que veía desde el Balcón del Mediterráneo) que me abalancé sobre mi aleluya para hacerle esta variación:
A España, según con quién,
se la ve bastante bien.

7 comentarios:

ARP dijo...

La tragedia de Cataluña, como se pudo ver ayer en la tele, es que están obsesionados con el nacionalismo y con los estatutos y no con la libertad, por ejemplo.
Me gustaría que hablases algo más de Rosales, cuando tengas tiempo: según Gaya es uno de los grandes de la pintura española, pero yo casi ni lo conozco.

AnaCó dijo...

Me encanta la variación, ¿será porque es perfectamente universalizable a otras personas y experiencias? Cosa que otras experiencias, no. Todo lo contrario a la tragedia del particularismo,llámese nacional o como se quiera.

Luis dijo...

Hombre Quique. No sabia yo que viajabas a Tarragona. Te transcribo un consejo que me dio un amigo vitoriano tras llevar unos meses viviendo en Barna. Luis esto es muy fácil, si pones cara de que entiendes y usas estas tres muletillas adecuadamente parecera que hablas catalán y te dejaran a tu aire.
Es molt macu. Que es como muy
bonito (quizás majo).
I tan. Y tanto.
Aixo es veritat. Es verdad.

Esta claro que sólo con esto no vas a mantener una conversación en catalán, pero queda bonito.

Juan Ignacio dijo...

Qué tal este enlace: clic.

Clara dijo...

Enrique yo me conduelo de que no aparezcas en los carteles, que miedo si te consideran uno de ellos, espero que acabes saliendo en ellos ( me remito al blogg de Rocío)

la luz tenue dijo...

Los que portan las banderas son siempre un poco ridículos. Y, además, se cansan antes: van tan cargados.

Anónimo dijo...

¡Bendito sea Dios! En estos tiempos aún OÍAS...