miércoles, 25 de abril de 2007

Tintín en el Alcázar

No me gusta del todo el trabajo de reportero, pero ayer un amigo se perdió la lectura en el Alcázar de Jerez por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa, y quiero resarcirle. Me acojo, pues, a Tintín y reporto. El marco, como mandan los cánones, incomparable. Aunque el de la foto es el Alcázar de Sevilla, el de Jerez es -paradójicamente- comparable.

Lo malo de que leyesen tres poetas de esa talla (con la mitad de cualquiera se podría haber organizado un recital y medio) es que a todos nos supo a poco. Lo bueno fueron los contrastes entre las tres voces y entre los comentarios. Por ejemplo, me pareció muy instructivo el poema que cada cual escogió para empezar su turno. Miguel d'Ors se inclinó por un poema de desamor, "Media vida". Eloy Sánchez Rosillo por esa elegía tristísima en la que el poeta va a la playa con su hijo y de repente ve cómo pasan los años y el niño es un hombre y está solo. Y X leyó un autorretrato.

En el turno de preguntas, bastantes. Y en las respuestas, interesantes matices a pesar de partir siempre de una posición similar. Eloy Sánchez Rosillo se negó a tomarse en serio cualquier generación poética o grupo o estética: el poeta está solo, solo con su poesía. En cambio, X justificaba todo eso de los grupos como una estrategia legítima de política poética, amén de la amistad. A uno (quiero decir, a él) no le gusta estar en lecturas o en antologías con poetas que no le interesan nada. D'Ors era el más partidario de las generaciones y defendió los vínculos comunes (maestros, poéticas, temas) entre ellos tres y otros. Uno (quiero decir, yo) que tiene el veneno de la crítica en la sangre, disfrutó mucho con estos leves desacuerdos, tan significativos.

Otros contrastes fueron más que nada graciosos. José Mateos optó por oscurecer la sala de lecturas, en busca del ambiente poético. Miguel d'Ors no se encontró a gusto, pues aprovechando su experiencia de profesor prefiere ver las caras del público para atisbar las reacciones e ir modificando la lectura sobre la marcha. A Eloy, en cambio, le fastidió la falta de luz -bromeó o no- porque no había manera de ver a las muchachas y se dejaba la vista en el intento. X, sin embargo, estaba encantado pues a través de una ventana entraba el sol del crepúsculo y aquello le recordaba al Museo Romántico, donde pasó tantas horas de trabajo gustoso, como decía JRJ.

Salimos luego a cenar algo. Lo contaré otro día...

9 comentarios:

Rocío Arana dijo...

¿Y por qué otro día...?

AnaCó dijo...

Yo de letras puras, a ver si he entendido la ecuación:

2+X=tres grandes poetas
X=Tres grandes poetas-2
X=1
X=¿García Máiquez?

Anda despéjame la incógnita, porque si no, no me cuadra Trapiello por ninguna parte, (salvo que sea el amigo que se perdió el recital.)Y gracias por reportar desde Jerez.

Claudio dijo...

Miguel D'Ors, lo conocía un poco. En mi inmundicia intelectual, se agradece que me lleves de la mano hacia ese gran descubrimiento. El poema de Media Vida, es grande.

La poesía es fuerza. Un par de gotas, quitan la sed que te dan los grandes libros.

Carlos RM dijo...

Espero ansioso la segunda parte de la crónica. Por esta primera te felicito. Me ha hecho mucha gracia la idem y la inteligencia con la que te has referido a X, es decir a uno, es decir a Trapiello. Creo que es la primera ecuación que despejo y disfruto en mi vida. Lectura + cena en buena compañía... Te envidio un poquito, que lo sepas.

Verónica dijo...

Yo también soy de letras puras, y me había perdido, torpe de mí. D'Ors es un monstruo, siento no conocer tanto a los demás. Gracias por hacernos partícipes del acontecimiento. Que continúe la crónica, por favor.

(¿Sabrá D'Ors lo que "rajamos" de él para bien en los blogs?).

ARP dijo...

1. Me gusta mucho el dibujo de Tintín.
2. Muy significativas las elecciones de poemas.
3. No me cuadra del todo la defensa que hace D'Ors de las generaciones y me encantaría que el tema lo desarrollases cuando tengas tiempo.
4. Concuerdo con Carlos en que haces un juego genial con las x y el uno. Matemáticas puras.

Jesús Beades dijo...

Pues para mí lo más bonito, además de escuchar de nuevo a d'Ors y Eloy, fue la visión que Eloy tiene de la poesía, de la poesía y su vida. Me llena siempre de una cálida esperanza, y de lo que hoy se llama autoestima. También tuvo su cosita diarística el encuentro con d.Miguel Ángel Picón (presbítero del Opus Dei), d'Ors y un servidor, con Trapiello escuchando sin perderse una coma. Y el vinito de después, claro. Que ya contaremos otro día...

Bukowski dijo...

Hay muchos días para contar cosas.

Dal dijo...

Muchas gracias. Ardo en deseos de comentarlo despacio.