martes, 10 de abril de 2007

Transcripción literal

—Para tener buen tipo me sobra esto.
—Bueno, mejor: así eres más humilde.
—Yo ya soy humilde.
—Sí, por eso he dicho "más" humilde...
—¿Más? No me hace falta.
[A partir de ahí la conversación giró sobre la pertinencia o no de que hoy colgase este extracto en el blogg.]

6 comentarios:

Enrique Monasterio dijo...

Estoy a favor de ese, o esa, que se ve humilde: hay que serlo de verdad para decirlo con tanta sencillez. Los soberbios profesionales presumimos hasta de nuestra soberbia.
¡Soy supersoberbia!, me dijo una cría de 15 años.
No le expliqué que añadir el prefijo "super" a la palabra "superbia" convierte la expresión en un divertido pleonasmo.
Me limité a decirle: "No presumas: aún tienes mucho que crecer para ser soberbia de verdad.

ésa dijo...

Así se habla, don Enrique, tiene usted más razón que un santo. Ea.

Rocío Arana dijo...

ayyy todo lo convertimos en carne de blogg y muy bien que hacemos. Yo pienso hablar, en las próximas entradas, de mi camino matutino, de los curas y del colegio. A ver.

Claudio dijo...

la humildad...uf. Que cosa mas compleja. Los que se creen humildes, son soberbios.Los que se creen soberbios, van camino de ser humildes.

Ese verse desde fuera, objetivamente, no es posible. Aunque lo publiques en el blog...

La soberbia, es un bisturí, que siempre abre en canal a los demás. Tiene una lupa grande para las miserias ajenas, y es incapaz de ver las grandes miserias propias.

Me imagino a Jesús de Nazaret subido en la barca de esos pescadores analfabetos, enseñando a la gente de los pueblos de la orilla del lago de Genesaret, ignorantes, con su poca educación, sus formas garbanceras, su suciedad, su miseria, acogiendo su mensaje. Y a esos fariseos serios y limpios, doctos, sabihondos, despreciando a quien no se dirigía a ellos...

La cátedra de Jesús, una barca, un pesebre, una cruz, unos clavos....y los sucesores, una panda de cobardes que se las piraron, excepto el mas joven y un puñado de mujeres despreciables.

Por eso me gusta la Iglesia. No se explica sin la miseria humana y la gracia de Dios. Esas dos cosas, son la misma cara de una moneda que se llama humildad.

He dicho... uf, y no he dicho nada. Que cosa mas difícil, la humildad.

Enrique, tienes la culpa de mis rollos...!

CB dijo...

Enrique, a mí me parece que ella tiene razón, no en lo que le sobra, que seguro que no le sobra nada, sino en que lo de "más humilde" es como lo de "más mejor". Aunque igual tú lo decías en plan Arcipreste, y entonces vale.
Claudio, gracias, me ha gustado mucho esa moneda, y "La cátedra de Jesús, una barca, un pesebre, una cruz, unos clavos...". Y una palangana, no te la olvides.

Claudio dijo...

cb: gracias por recordar la palangana...

Los símbolos de poder, le revientan. Pero luego, va vestido con una túnica sin costura, que se sortean. . . Y habla con autoridad. Y le falta hasta para comer y beber.. y le pide agua a una mujer samaritana despreciable que había convivido con 5 tíos...

Podía haber aprendido mas marketing. Haberse ido a Roma a montar la gorda, pero centra su predicación en Galilea, la parte pobre y cutre de Israel. En Judea nació, y allí estaba el pedigrí, pero Él se fue a Galilea con la chusma aramea, a pesar de que las ciudades bien, eran Séforis, Tiberíades... Sólo Cafarnaún, destacaba un poco, y es allí, donde ficha...a ¡Mateo! un judío ladrón, que robaba dinero a los pescadores, agricultores, cabreros... para dárselo a Roma, esa que iba montada a caballo, con corazas de cobre y cuero.

Lo único que quiso de los poderes de este mundo... romano, que era "El Poder", fueron sus métodos de tortura: la cruz, la flagelación brutal hasta la muerte estaba reservada para los legionarios que desertaban... como medida de escarmiento.

Y Él, que era El Verbo, la Palabra, es decir, El Logos, es coronado por las espinas impuestas por una panda de bestias sin seso, que eso somos los hombres.

Y de ahí, salió la Iglesia. . . ¿Alquien se extraña de que siga existiendo, si está fundada sobre el Holocausto de este Hombre-Dios?

En fin, la Semana Santa, la Gloria de la Pascua,... me puede.

C.b. ahora tienes tú la culpa.