viernes, 4 de septiembre de 2009

Carraspeo

¿Pareció impertinente que me pusiera a puntualizar una frase Flannery O'Connor cuyo sentido último, además, estaba bastante claro? Bueno, fue mi manera de pensar la frase. Y aún diría más: es una forma de entablar conversación. No me gusta leer sino hablar. Para entablar la conversación hago como en la vida social: me acerco, oigo lo que se dice, carraspeo, y meto baza. No importa tanto tener razón como captar la atención del interlocutor. Que te mira, sorprendido o sorprendida de que alguien le interrumpa un poco, y te contesta, quizá un pelín molesto o molesta. Sin embargo, cuando se da cuenta de que le escuchas, de que le das la razón, si la tiene, de que la matizas, si se puede, de que te desdices, si hace falta, comprende que lo que te importaba era él, o ella, y la verdad, que querías formar parte del corro, que te conformas con que se abra un poquito y te dejen allí escuchar atentamente y hablar de vez en cuando, entonces, hay muchas posibilidades de que esa persona te coja aprecio y de que terminéis incluso siendo buenos amigos. Esto es así desde los diálogos platónicos. No hemos salido de ellos, gracias a Dios, y cada libro es un inciso en una conversación general.

7 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

¡Qué hermoso y qué cierto!

AnaCó dijo...

"y cada libro es un inciso en una conversación general." precioso y verdadero aforismo.

CB dijo...

Pero, hombre, ¿cómo va a parecer impertinente, si la frase, lo que es a tí, te ponía en casa, y puntualizabas en favor del resto?

Pero tienes razón, muchas veces al saca-puntas se le malinterpreta, sienta mal, parece que viene a corregir cuando uno ya piensa en limpio, o a marear la perdiz cuando está más que guisada.
A veces me acuerdo de lo que decía mi padre, que le encantaban las tertulias -tenía dos de precepto- y acabó dejándolas. Decía que los españoles no hablan: se pronuncian, y se sorprendía del poco gusto por el diálogo y de que la gente, en vez de agradecer las objeciones (ya ves qué cosas), se molestara como si fueran ataques personales.
Es verdad que aquí se lleva mucho el "pero"-bala, que pasa del asunto y va directo al interlocutor; por lo que esa presunta falta de afición al diálogo y gratitud por los "peros", no sería más que puro instinto de defensa... pero todo ese tejemaneje él no lo habría entendido nunca.

Estoy segura de que a la O'Connor le habría encantado "pensar la frase" contigo, de que no le habría importado nada volverla del reves y quitarle el "sólo" cejijunto(Arana), como muy bien dice JG-M, y de que te habría aplaudido un montón el "inciso en una conversación general".
Un abrazo y perdona el rollo.

Antonio Rivero dijo...

Ni la verdad misma. una lección que deberíamos aprender todos... pero la timidez nos corroe... (por lo menos a mí)

Saludos

Juan Ignacio dijo...

Muy lindo ha quedado eso de la forma de entrar en conversación incluyendo hasta la posible amistad.

(A propósito, ¿ese juego de masculinos y femeninos tiene alguna reminiscencia de la crítica feminista o interesaba desacar especialmente que el interlocuor puede ser hombre o mujer?)

Fuego negro dijo...

Pues no estoy seguro de que tengas razón. Mi abuelo, aficionado a las tertulias y al juego de cartas, cuando alguien terciaba en sus conversaciones o en sus juegos siempre decía: "Si quieres hablar (o jugar) te sientas y si no, los mirones callan y dan tabaco".

E. G-Máiquez dijo...

No si yo ya me siento, en la puntita de la silla, eso sí.