miércoles, 30 de septiembre de 2009

Dos penas en una

Este año los martes tengo unas mañanas tremendas de clases a todas horas, así que ayer, cuando me enteré de la muerte de JAMR, ya no me dio tiempo a cambiar mi artículo. Y hoy el funeral es en la iglesia de los Carmelitas, nada menos, y en Antequera, ea, y a las 12, encima; pero yo no estaré. Irme, pretextando cualquier enfermedad y que salga el sol por Antequera no es lo mío, ni me he atrevido a pedir un permiso a la jefa de estudios, que tal vez me lo daba. Lo malo es que la admiración inmensa no es un motivo de licencia y los profesores de Secundaria no tenemos días propios ni moscosos que valgan, que yo me los gastaría encantado en honor de José Antonio. Mis alumnos, al menos, saldrán ganando, pues comenzaré las clases con un recuerdo y un poema. Este:

Quiero contarte cosas que me pasan.
Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa,
porque «me pasan» dice muchas cosas.
Esto de las palabras, Rosa, siempre
induce a confusión. Hablo, tropiezo,
caigo, me repongo, vuelvo a caer.
Hablar, Rosa, es darse trompicones
de palabra en palabra. La lengua dice
cosas que no quisiera, a tientas anda.
¿No ves, Rosa, que hablando, como hablo,
caigo en lo mismo y a lo mismo vuelvo?
Cosas que pasan. Te diré que anoche
ardieron los rastrojos, una hermosura
de fuego que en festones se corría
de gozo, dando saltos, crepitando,
la llama daba brincos, le ponía
un rostro diferente a los contornos,
sorprendida la noche en sus silencios
por la herida que abría en sus costados
la navaja de las llamas alegres.
Era una fiesta de purificación.

Y a las doce, mi ángelus volará hasta Antequera.

5 comentarios:

Kris Kelvin dijo...

Dios lo acoja en su seno.
Descansa en paz, poeta.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Lo del horario, para la Administración.

Tus alumnos saldrán ganando siempre con ese magistral comienzo de las clases.

Andoni Rentería dijo...

Y yo vuelo a una librería, a ver si me encuentran la antología de Textos poéticos (1929-2005). Más vale tarde que nunca.

em10 dijo...

Descanse en paz.
Y un abrazo después de tanto tiempo sin visitarte, Enrique.

Mery dijo...

Ya somos varios los que hemos recordado hoy al poeta en los blogs. Cosa muy de agradecer, puesto que en los medios no ha habido mucho interés.

Y, ya puestos, lo ideal hubiera sido partir con toda la clase, rumbo a Antequera. En fin.
Un abrazo