domingo, 6 de mayo de 2012

Unir los puntos

Que el dibujo de mi vida 
salga de unir lunas llenas 
con el zig-zag de una línea. 

3 comentarios:

Ununcuadio Uuq dijo...

El título me ha recordado al "famoso" discurso de Steve Jobbs en la graduación de la universidad...

Anónimo dijo...

¿Y el último verso?:
punto a punto, línea a línea.
J

Anónimo dijo...

Y uniendo puntos precisamente he llegado aquí. Todos guardamos algún recuerdo de otra persona con la esperanza de poder hacerlo nuestro algún día. Un regalo que rescatar en un momento especial. Corrían finales de los noventa y un profesor de economía que andaba por la treintena, vivía con sus padres, estaba a punto del matrimonio y era poeta, con el mayor respecto si en algo me falla la memoria, me regaló uno de sus poemas. Un poema que he guardado durante estos casi 15 años con la esperanza de poder utilizarlo en un momento especial. Tan bien, tan bien guardado entre mis recuerdos de instituto que hoy (dicen que dos mudanzas son igual a un incendio y llevo una) no lo consigo encontrar. Si algo perdías antes, perdido estaba. Pero hoy Internet es ese agujero negro al que todo va a parar y claro como no iba yo a encontrar aquí a un poeta. Pues dicho esto profesor-economista-poeta, tal y como están los tiempos no se me ocurre nada mejor que casarme. Y queriendo plasmar en mi humilde invitación un poema de amor va este y no aparece. No sé si por estar a la espera de pedir su permiso o porque en realidad debiera ser uno más alegre para tan feliz momento. De memoria digo: “La belleza que fue mía, tu ya lejana belleza. No se ha ido. El tiempo contra aquél día nada puede. Y nunca empieza el olvido…Estas, estabas, mi vida dulcemente descansando en mi hombro. Estas, estabas, dormida, y yo te sigo mirando con asombro…” Me gustaría poder encontrar un poema que alague la verdadera belleza del sentimiento de amar, sin hablar de dolor. Pues agradezco a la vida no saber de él hace bastante. Firmado por un poeta que con su regalo me hizo ver que el amor esta en el alma, y que ésta nunca marchita.
Don Enrique, me ha alegrado ver que sigue siendo un poeta en un mundo que por sus prisas y falta de tiempo cada vez está más domotizado y falto de sentimientos.
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