domingo, 27 de abril de 2014

Citar o no citar


Qué problema el de la cita, que mi admirado Sergio Fernández Salvador corta por lo sano: "Embutir una prosa en un traje hecho de citas es una muestra de pereza y falta de amor propio. Evitarlo es tan sencillo como reflexionar sobre ellas –un placer si nos han gustado tanto como para reproducirlas–, ponerlas a conversar con nuestro pensamiento y expresarlas finalmente a nuestro modo, ya nuestras y sin las gregarias comillas". Pero unas veces se trata de un reconocimiento a quien nos puso a reflexionar (un placer, desde luego, que hay que agradecer con nombre y apellidos); y otras de un reconocimiento de impotencia, porque lo que ya habíamos reflexionado, lo dijo mejor otro (que hay que aprovechar por el bien del lector y agradecerlo, igualmente). 


Ya había escrito mi artículo de hoy, cuando me di con esta cita de Wilde, que expresa extraordinariamente mi idea: "Actualmente la gente parece contemplar la vida como una especulación. No es una especulación, es un sacramento. Su ideal es el amor. Su purificación es el sacrificio". [Oscariana, Oscar Wilde, Hermida Editores, Madrid, 2014, p. 61]



Entraba esa frase claramente en el segundo grupo de citas citables y sin embargo..., no la utilicé. Por lo siguiente: en ese artículo lo importante es la cercanía y la sinceridad y la cita pondría una distancia erudita entre los destinatarios y yo. Las comillas, más que gregarias, son foráneas, y no quería nada que no fuese de dentro en este texto. Aquí sí la traigo porque, efectivamente, lo dice mejor. 





6 comentarios:

Anónimo dijo...

Por su propósito, veo varias clases de citas: las que ofrecen al lector un pensamiento que difícilmente se podría expresar mejor de otra forma; las que sirven para mostrar la cultura del citador; e incluso las que utilizan las comillas para alterar el texto original (ejemplo, demanda que atribuye a una sentencia un texto, imaginario, que favorece al demandante); también están las que consisten en citar, con palabras propias, el pensamiento de alguna autor de prestigio. Dicen que éstas dan prestigio en las oposiciones. Y a ellas se referiría Pío Cabanillas Gallas cuando distinguía dos tipos de libros: Libros para citar y libros para ser citados, que, como es lógico, son los verdaderamente valiosos.
Jilguero.

Juan Ignacio dijo...

La vida como una especulación, por cierto. Y el amor como un negocio donde lo más honrado es saber venderse bien.

Anónimo dijo...

Un par de citas sobre las citas. La primera, de Somerset Maugham: "La habilidad para citar es un práctico sustituto de la inteligencia". (Puede verse como una ironía, o no necesariamente: saber citar bien es habilidad rara, y que yo creo estimable de veras). Y la segunda, anónima: "Los niños pocas veces te citan incorrectamente. De hecho, suelen repetir palabra por palabra lo que no deberías haber dicho."

Enrique García-Máiquez dijo...

Qué grandes son los niños.

Anónimo dijo...

Y que miserable algún adulto.

Diario de Cádiz
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6 COMENTARIOS
6Lourdes 30.04.2014, 17:29
Totalmente de acuerdo con Blanca

5Blanca 30.04.2014, 00:20
Que pena basar todo en el dinero en lugar del amor. Te aseguro que estos niños sacan lo mejor de cada persona, y vas encontrando la ayuda que vas necesitando. Suerte que naciste sana verdad? Pues entiendo que segun tu opinion toda persona desvalida no tiene derecho a vivir si no nace en el seno de una familia economicamente desahogada. Lo que he aprendido en 5 años (Valor de la amistad, bondad, lucha, union, AMOR) quizas tardes toda una vida en aprenderlo. . . ojala lo llegues a aprender. .

4Arya 28.04.2014, 18:54
Ustedes tienen dinero para sacar adelante a un hijo enfermo y pueden permitirse no abortar. Los que tenemos dificultades para llegar a fin de mes tenemos que abortar porque un niño no sólo vive de cariño. Requiere medicamentos, alimentos y cuidados que exigen dinero.

3Fátima 27.04.2014, 16:50
Si el mundo se rigiera por el sentimiento que produce leer este artículo serían las cosas muy diferentes. . . Bendita sea la pequeña Blanca y bendita sea su familia que ha logrado vivir desde la fe ese duro sufrimiento y que por tanto esa vivencia deja una estela de esperanza hasta para quienes no les conocemos.

2A. Nónimo 27.04.2014, 13:47
"Un agradecimiento desvalido y puro". No, no está mejor dicho por Oscar Wilde, como anotas en tu blog. Palabras, las tuyas (y no sólo ésas) tan verdaderas como memorables. Gracias.

1Angel 27.04.2014, 12:37
En Los tiempos que corren se agradece un articulo asi. Vivimos immersos en una cultura de muerte, pero cuando Leo articulos como el suyo aun me quedan Esperanzas de que algun dia esto cambiara. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con el tocayo. La opinión de Arya, que aquí nos traslada Blanca, puede ser más o menos discutible (que quien tiene buena situación económica tiene muchísimas más facilidades para afrontar esa situación o muchas otras que quien vive de milagro, como nos pasa a tantos, no me parece a mí nada discutible), pero no es "miserable". Ese calificativo correspondería más bien, en mi opinión, a ciertos políticos que quieren obligar por decreto a ese amor (al amor no se obliga, amiga Blanca, o es libre o no es amor) al mismo tiempo que recortan o eliminan todo lo que pueden cualquier ayuda social, y en particular las llamadas "ayudas a la dependencia". Esa actitud sí que me parece a mí apropiada para (des)calificarla así.