viernes, 25 de abril de 2014

Qué pena da la gloria del mundo


Hoy a las siete en punto de la tarde hablaré durante una hora y media larga de El jardín de los Finzi-Contini en el Club Maralto, del Puerto de Santa María (Plaza de los Jazmines, nº 7). Lo cuento, en parte, porque algunos me habéis pedido que anuncie aquí los eventos y eventillos; y, sobre todo, porque tengo que echar un poco de espuma por la boca. 

Ayer me armé de valor y vi la película homónima de Vittorio de Sica. Es un desastre y uno se lleva las manos a la cabeza de su oscar a la mejor película extranjera. ¡Qué pena da la gloria del mundo! Qué decadencia pasar en 20 años de Milagro en Milán a destrozar la espléndida novela de Bassani. Y no pienso sólo en Sica, sino sobre todo en Europa. 

9 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

La película no está desde luego a la altura del libro pero tampoco creo que la destroce. Creo que la juzgas de una manera un tanto inmisericorde.
Abrazos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Pues yo diría que se me va la mano con la piedad. La maestría de la novela estriba en la lenta graduación moral de Micòl que la película destroza. La muerte en los hornos crematorios de los Finzi-Contini, que en la novela se nos cuenta la principio y tiñe toda la historia, Sica la deja para el final. El protagonista no quiere saber qué hay de verdad en sus sospechas sobre las relaciones de Micòl, y eso es clave; en la peli nos la ponen desnudita o desnudísima y con el otro mirando por la ventana y siendo visto mirando. Bassani desdeña a los fascistas y no los deja entrar apenas en el jardín, sino apenas el mal olor. Sica, como suele pasar, está extrañamente fascinado y nos los mete a todas horas. Para mí el destrozo es absoluto. Bassani pensaba como yo; pero Sica pensaba como tú, así que en argumentos de autoridad estamos más o menos empatados.

Abrazos

Suso Ares Fondevila dijo...

En realidad yo he "leído y visto" y tú has "estudiado", teniéndolo además muy reciente, y yo en cambio muy atrás. Seguramente no has sido inmisericorde en absoluto.

Enrique García-Máiquez dijo...

La pena es la cerveza que nos deberíamos estar tomando mientras hablamos de adaptaciones y lecturas diversas del libro. Ay.

Suso Ares Fondevila dijo...

La pena será la "alegría" de un encuentro que, sí o sí, tendrá lugar, Dios mediante, este año.

Anónimo dijo...

No habiendo leído la novela ni visto la película, nada diré de ellas. Pero lo de la "decadencia" europea en esos 20 años, me parece a mí cosa más que discutible. Por referirme únicamente al cine, y dar sólo unas (muy pocas) referencias, de esos años precisamente son "Bienvenido Mr. Marshall", "Calle Mayor", "Las vacaciones de Mr. Hulot", "La strada", "Ordet", "El séptimo sello", "Rufufú", "Pickpocket", "Los 400 golpes", "A bout de souffle", "El cochecito", "Plácido", "Viridiana", "El ángel exterminador", "Lawrence de Arabia", "El verdugo", "El gatopardo", "Campanadas a medianoche", "La caza"... No me parece a mí tan mala cosecha, la verdad.

Cavalcanti dijo...

¡Qué daño hizo Visconti!, con el inevitable Helmut Berger (1969, La caída de los dioses). Visconti llegó a ser el noble que era; lo de Sica, sí, muy triste.

HoscoySalvaje dijo...

Se entiende que Don Enrique hace referencia a la decadencia, en esos veinte años, del cine de Sicca y no del cine en general.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Dice EGM: "Qué decadencia... y no pienso sólo en [de] Sica, sino sobre todo en Europa". Pero en fin, él dirá, si quiere.

Por cierto, olvidé citar antes, también de esos años, "El evangelio según San Mateo" (1964), de Pasolini, que a mí me parece excelente, y que el propio Vaticano declaró en 1999 como una de las mejores películas del siglo XX, según puede verse (por ejemplo) en el artículo de la wikipedia dedicado al director. Que por cierto era ateo, y su protagonista, Enrique Irazoqui (Jesús), agnóstico (y antifranquista).