martes, 22 de abril de 2014

Oh


Me gustó muchísimo este graffiti. No sólo porque no está en una pared, que ya se agradece, sino porque aprovecha al máximo sus pobres condiciones. El entorno, pues qué mejor que una bailaora en el barrio de Santiago de Jerez. Luego, sobre todo, las ondulaciones de la valla de metal, que transmiten las vibraciones del baile de modo magistral. El color metálico, tan de flamenco auténtico: brillo mate. Y hasta las flechas de la señal de tráfico y su aspa, que parecen indicar esos violentos vaivenes del baile, ahora hacia aquí, ahora hacia allí, en un palmo de terreno. Las palmas las tocamos, con los ojos abiertos, en silencio, nosotros.

Aunque también cabe que sea yo. Tan metido en mi valla de hojalata, tan constreñido, con tanto sabor a metal en la boca del estómago y con tanta pobreza de medios, cómo no ver en esa pintada una especie de esperanza. 


3 comentarios:

Cante flamenco dijo...

Se echa de menos un poco de color

E. Cabello, Las Cumbres de Ubrique dijo...

Hola, Enrique,
con motivo de tu próxima visita a Las Cumbres, me he permitido hacer un par de entradas sobre ti en nuestra página de la biblioteca. Espero que te parezca bien.
Un saludo y gracias por visitarnos. Bienvenido.
Esperanza Cabello

E. Cabello, Las Cumbres de Ubrique dijo...

La página de nuestra biblioteca es la siguiente:
http://bibliotecalascumbres.weebly.com/