miércoles, 25 de febrero de 2015

My family



Ayer fuimos a tutoría al colegio de Carmen. En el aula, exposición temporal de los retratos familiares que cada niño había hecho de su familia. Muy bonitos todos. El de Carmen, naturalmente, me encantó. Tanto, que le hice una fotografía. 



Las comparaciones son odiosas e inmediatamente dejaré de hacerlas, pero el cuadro de Carmen era uno de los dos únicos que habían pintado la casa, y la nuestra estaba en su justa medida, pequeña pero identificable. Lo vi un rasgo heredado, por la importancia que le doy al solar, me emocionó. Encima, patrimonio viene de padre, precisamente. 


Y qué alegría verme de la mano de Leonor, para toda la eternidad, como diría Keats a cuenta de la urna griega:




No acabaron mis emociones ahí. ¿Os habéis fijado que Carmen nos coloca a todos los de casa una corona? Sí, sí una corona. Que en el dibujo se pueda confundir con un gorrito de bufón con cascabelitos no tiene nada extraño y es perfecto, porque los gorros de los bufones son coronas de pega, como todo el mundo sabe:









Casi no oía ya a la tutora, emocionado como estaba de hasta qué punto Carmen ha interiorizado la doctrina

Pero no creáis que todo era alborozo. Me dio mucha pena ver que Carmen no había pintado a Pukka. Está ya tan viejita nuestra perra, que se pasa el día durmiendo, casi sin participar en la vida familiar. Ay. 

A cambio, sí están las flores y el jardín, que la niña sale a la madre también y mucho y más y qué bien. 




2 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Inma Rodríguez Moranta hace la observación central: "[...] Por cierto, sin ánimo de ser muy mala: "Mum" tiene los brazos mucho más grandes y abiertos que tú, y está justo en el centro del dibujo [...]"

¡Exacto: mum es mucha mum!

Roge dijo...

Todos coronados, sí Señor. Y noblesse oblige.