jueves, 31 de marzo de 2016

Último poema


En el número 117-8 de la revista Turia, sale mi último poema, que se juramenta para lo contrario, para no ser el último. Es éste:


..............INDISOLUBLE

Descubrí con espanto
que la poesía ya no me gustaba.
¿Desde cuándo?
..........................¿Por qué?
.........................................¿Cómo empecé a morir?

Sentí cómo se abría un vacío sin fondo 
a la altura del pecho.
Me tuve lástima. Pensé en los años
que la amé sin mesura: ¿ahora perdidos?

Gané enseguida, sin embargo, esa indulgencia
que los culpables reservan para ellos,
y hasta una pose cínica:
"Todavía es posible que me ame.
Poesía es nombre de mujer y a ellas
les gustan las historias desgarradas
y escogen a quien menos las merece,
sufriendo luego mucho..."
..........................................Pero no,
ni me pega el cinismo ni por mí
sufrirá: yo lo disimularé.

Con Leonor no hace falta,
pero que la poesía
............................—mi otro gran amor único—
aproveche que soy un ortodoxo
que cumple su palabra. Y a ella se la di.

Desde luego eso tiene: mi palabra.





3 comentarios:

Anónimo dijo...

Descubrí de repente, con espanto,
que no estaba conmigo la poesía



No, no me vale el cinismo

Anónimo dijo...

Eso de "que el culpable derrocha con sí mismo" me suena un poco raro. ¿Qué tal "que consigo derrochan los culpables"? (O: "que en sí mismos derrochan los culpables").

Enrique García-Máiquez dijo...

Muchísimas gracias a ambos.

De Anónimo 1 entiendo muy bien su primera corrección, de dicción mucho más poética que mi coloquialísimo "ya no me gustaba", pero creo que ahí está la clave, en que soy yo el traidor, no la poesía. Desplaza imperceptiblemente el peso moral de poema, y eso luego pasaría factura.

Lo del cinismo no es lo mío, no, ni la culpabilidad. Y se refleja, me temo, en los versos que ambos anónimos me señaláis con más razón que dos santos. Ni el cinismo ni el culpable suenan bien. Voy a trabajar, si no os importa, con vuestras propuestas.