viernes, 18 de marzo de 2016

Oceánica impiedad


Ha saltado a la actualidad, por el asunto doloroso de los refugiados, el Tomás Moro de Shakespeare, que tuve el honor de traducir con Aurora Rice para Rialp. Todos los periódicos, dan cuenta de la noticia, dejando claro que es el mayor manuscrito de William Shakespeare del que se dispone y una pieza shakespeariana de un valor incalculable. No percibo ese entusiasmo cuando la obra se presenta como lo que es. Otra prueba más el criptocatolicismo militante del Bardo. Pero bien está que se vaya abriendo paso, pues Shakespeare —Borges dixit— siempre lo hace. El manuscrito es bellísimo y quién lo tuviese como un cuadro en casa.


Adjunto nuestra traducción del discurso de Moro para calmar la Rebelión del Primero de Mayo: 






20 comentarios:

Anónimo dijo...

Leo ahora esta entrada. Como ya comenté en una ocasión anterior, la autoría de Shakespeare (que en todo caso sería sólo muy parcial, cosa que aquí ni se insinúa) es discutida. Su posible criptocatolicismo, salvo por autores muy "de la causa", prácticamente ni eso. Véase, por ejemplo, este breve texto, que a lo que yo sé describe con acierto el estado de la cuestión (y compáreselo luego, si se desea,con lo que en esta entrada se afirma, o se insinúa):

"El manuscrito es un texto complicado que contiene varias fases de escritura colaborativa, revisión y censura. Se cree que fue escrita originalmente por Anthony Munday y Henry Chettle. Después, quizás varios años después, la obra fue revisada concienzudamente por otro equipo de autores, que incluyen a Thomas Heywood, Thomas Dekker y, quizás, William Shakespeare".

Respecto al catolicismo de Shakespeare, Joseph Pearce, que es quien hace ya algún tiempo ha reeditado la vieja polémica, sugiere al final de "Shakespeare: una investigación", copio de una reseña, "analizar las obras de Shakespeare con esta nueva perspectiva, para descubrir en ellas la clave católica". Véase: no para descubrir la verdad, que no se trata de eso, sino para descubrir "la clave católica".

Me temo que exactamente eso, buscar no la verdad sino "la clave católica" (o la que a cada uno interese) es lo que hacen quienes leen a Shakespeare (o a quien sea), no para ver lo que dice, sino para ver el modo de agregarlo a su partido. Y así se llega a resultados tan pintorescos como afirmar en serio que es de Shakespeare una obra, Tomás Moro, de la que en todo caso habría sido sólo revisor, y sólo muy parcial, cosas ambas que ni siquiera son seguras. Pero esto importaría si se buscase la verdad; para quien busca "la clave católica", naturalmente, el asunto es muy otro.

Enrique García-Máiquez dijo...

José Jiménez Lozano: "Shakespeare tenía un talante más bien papista, amaba la belleza y la vida en todas sus manifestaciones, era una especie de Rubens literario, para entendernos". Y luego explica que los párracos de Stratford eran católicos, y el padre de Shakespeare, seguro, y su hija Susana.

Lo de la clave propia habría que ver quién lo busca y quién cierra los ojos a los hechos. Pero no se ofusque, quédese con su Shakespeare a escala. Siga pensando que Shakespeare puso toda su filosofía en la boca de Macbeth, pensando que la vida es ruido y furia, un cuento contado por un idiota.

Anónimo dijo...

Dónde haya afirmado o sugerido yo que "Shakespeare puso toda su filosofía en la boca de Macbeth", y lo que sigue, júzguelo el discreto lector. No: Shakespeare puso su filosofía (y su inteligencia, y su sabiduría vital, y sus emociones) en todos y cada uno de los rincones de su obra; como dice Borges respecto a Quevedo, "Jovis omnia plena". Así que me temo que lo que pueda haber aquí de ofuscación no está precisamente de mi lado.

Respecto a la opinión de Jiménez Lozano (conocido católico, como se sabe) es eso, una opinión, que además corre el riesgo de ser interesada. Yo hablo de hechos, y doy nombres y datos concretos. No usted, al menos aquí. Ni Jiménez Lozano. Respecto a su afirmación de "los párrocos de Stratford", véase lo que dice Dwight Longenecker, conocido sacerdote católico y articulista inglés, precisamente intentando convencer del catolicismo de Shakespeare: "Shakespeare tuvo probablemente un matrimonio católico. Se casó con Anne Hataway en 1582, pero no en la iglesia de la parroquia de pertenencia: los dos prefirieron que los casara el padre John Frith, en su pequeña iglesia cercana al pueblo de Temple Grafton. Cuatro años después el gobierno acusó a Frith de ser sacerdote católico. ¿William y Anne fueron a verlo para tener un matrimonio católico?". Curioso, que siendo "los párrocos de Stratford" católicos, el "católico" Shakespeare ni siquiera se casase allí. (De que "S. tuvo PROBABLEMENTE un matrimonio católico", deducción sacada de un hecho, si es que lo es, que puede tener doscientas interpretaciones posibles, pero de las que sólo se destaca una, como si las demás no existieran ni tuvieran derecho a existir, sólo diré que parece el procedimiento habitual entre los defensores del catolicismo de Shakespeare).

Y, en fin, de que, sólo porque digo que está muy lejos de ser algo probado e indiscutible (como usted parece sugerirlo) tanto la autoría shakespeariana del Tomás Moro como la condición católica de Shakespeare, hable usted de mi "S. a escala", como si sólo un Shakespeare católico pudiera ser el de tamaño natural, el completo, el fetén, no se deduce, aunque usted crea otra cosa, crítica alguna a mis palabras, sino más bien a las suyas. Usted QUIERE a toda costa que S. sea católico, y le enfada mucho que alguien lo ponga, siquiera mínimamente, en duda; luego la objetividad que pueda esperarse de lo que diga será, es muy de temer, más bien escasa.

Enrique García-Máiquez dijo...

No me enfado. Me parece bien que piense usted que Shakespeare pensaba en cada momento lo que cada uno de sus personajes, Proteo y tal. Lo de Macbeth lo decía a modo de ejemplo, aunque no debe usted molestarse demasiado porque, en efecto, piensa que ahí, en esa frase, también está la teoría de la vida de Shakespeare. Lo entiendo. También la vieja tata de mi padre creía que los personajes de las películas de la tele eran de verdad y eso le hacía verla con una intensa emoción.

Si se entendió de mis palabras que "todos los párrocos de Stratford eran católicos" me equivoqué, disculpe. Era una zona llena de papistas, y justo a esos siempre buscaba Shakespeare.

Atengámonos a los hechos. En el Tomás Moro están los mayores manuscritos conocidos de Shakespeare y él era el único autor con simpatías católicas del equipo de autores. Solamente los trozos autenticados por su caligrafía dan una cantidad de versos sustantiva (y de gran calidad).

Lo de la opiniones autorizadas no incluirá a Rowan Williams, Arzobispo anglicano de Canterbury, que lo confesó, un tanto malhumorado, pero con pocas dudas.

No quiero convencerle, de todas maneras, eh.



Anónimo dijo...

El problema no es que quiera convencerme (cosa que, si ocurriese, me parecería muy natural), sino que me atribuya opiniones que jamás he expresado (ni sostengo). Insiste ahora, diciendo que "en efecto, pienso que ahí, en esa frase", y etcétera. Es lo que a usted, parece, le gustaría que ocurriese; pero eso no le autoriza a atribuirme a mí una opinión sólo porque fuese cómodo para sus teorías que yo la profesara. No es, en absoluto, el caso.

En el mismo Macbeth, en el parlamento de Malcolm que cierra la obra, se habla de "ese verdugo muerto" [Macbeth] y de su "infernal reina"; y leyendo el texto completo parece claro que Shakespeare está más cerca de esa opinión que de la de Macbeth que usted cita. La reducción de las opiniones de Shakespeare a esa línea de Macbeth ni está, desde luego, en el texto (que es lo que importa, al menos a mí), ni en nada absolutamente de lo que yo he dicho. Que para rebatirme tenga que inventar sus argumentos parece indicio claro de que no tiene argumentos reales con los que hacerlo.

Por lo demás, como usted dice, "atengámonos a los hechos". NO ES CIERTO que "En el Tomás Moro están los mayores manuscritos conocidos de Shakespeare y él era el único autor con simpatías católicas del equipo de autores"; eso es sólo, lo repito, lo que a usted le gusta creer. Ni hay seguridad de que la mano que escribió lo que ahí se atribuye a Shakespeare fuese efectivamente la suya (como ya dije en mi primera nota, se habla de "quizás", y eso es todo), ni que Shakespeare tuviese "simpatías católicas" (eso formaría parte de su intimidad, que desde luego no conocemos; lo único que sabemos es que alguna persona cercana a él las tuvo, nada más, pero eso no garantiza nada; por ponerle un ejemplo que usted conocerá, sabemos que Emily Dickinson fue la única persona de su familia que no compartía las convicciones religiosas que parecen haber tenido todas las demás, por lo que nos equivocaríamos si dedujésemos su religiosidad de la de las personas de su entorno inmediato).

Es usted por tanto, no yo, quien prefiere NO atenerse a los hechos. Ni yo tengo las opiniones que usted, de un modo completamente gratuito, me atribuye, ni es cierto que lo de "los mayores manuscritos" sea otra cosa que una posibilidad entre otras, ni menos que Shakespeare tuviese "simpatías católicas" (desconocemos en absoluto qué simpatías, si alguna, pudo tener en temas religiosos). En cambio, sí es un hecho que usted dice que el mío es un "Shakespeare a escala", sólo porque yo muestro que sus seguridades están muy lejos de ser pruebas. Y quien me atribuye, por ello, una reductora idea de Shakespeare que sólo existe en su imaginación. Como todo lo que sabe de mis verdaderas ideas respecto a él es que no son las suyas, se sigue inevitablemente lo que en mi respuesta anterior le decía: para usted sólo puede Shakespeare adquirir su tamaño natural si se le lee con anteojos católicos, todo lo demás es reducirlo.

La idea de que esos anteoojos suyos puedan ser los reductores, y dejar fuera cosas que están en Shakespeare pero que de ningún modo caben en ese Shakespeare suyo, no sólo católico militante sino activo propagandista católico (como no cabrían, y por la misma razón, en un partidario del absolutismo monárquico militante y propagandista, o en un anglicano que fuera lo mismo, o etcétera), no tiene sitio, me temo, en su muy orientada cabeza. Y lo de "propagandista" no me lo invento yo, al contrario de lo que usted hace conmigo: es obvio, basta leerle, que su interpretación de Shakespeare busca convertirlo exactamente en eso. La "clave católica", que decíamos.

Como eso a mí sí me parece verdaderamente reductor, además de puramente imaginario (y basándose para imaginarlo no en los hechos, sino en sus muy particulares deseos), me opongo a ello, no en nombre de un Shakespeare nihilista o de cualquier otra militancia, sino de un Shakespeare leído sin anteojos.

Enrique García-Máiquez dijo...

Ya.

El lejano dijo...

Yo lo que no logro entender es cómo hay aún especialistas de Shakespeare que pueden creer que era el actor de Stratford, con la cantidad de pruebas que hay contra esa hipótesis.

Aquí en Francia la polémica se ha reavivado estos últimos meses con la salida de dos libros que defienden la tesis de que Shakespeare era John Florio:

-Lamberto Tassinari: "John Florio, alias Shakespeare"

-Daniel Bougnoux: "Shakespeare : Le choix du spectre"

Tras haber leído varios libros sobre el tema y la serie de artículos entre especialistas que ha suscitado la publicación de esos dos libros, yo creo que se puede discutir si Shakespeare era Florio, Édouard de Vere, Bacon o algún otro candidato, pero no que es imposible que el "Shaksper" o "Shakspere" de Stratford haya sido el autor las obras firmadas por Shakespeare.

El lejano dijo...

"Shakespeare, combien de prétendants?"

http://www.en-attendant-nadeau.fr/2016/02/10/shakespeare-combien-pretendants/

Y ver luego la respuesta al artículo, y después la respuesta a la respuesta, etc, etc.

Anónimo dijo...

Si recuerdo bien, "El lejano" es el mismo que, hace unos meses, recordaba en otro blog que Molière de ningún modo (eso de las dudas es para los pusilánimes) podía ser el autor de las obras que conocemos bajo su nombre, y que sin ninguna duda había escrito Corneille; también remitía entonces a un programa de TV. Cuánto conspiranoico suelto, Señor, y qué seguros están de sus teorías. Deben tener sobre la realidad una imagen desde luego curiosa, como un lugar lleno de tenebrosos secretos sólo por ellos conocidos y aceptados. Es, imagino, que la realidad escueta no les basta; ¡la encontrarán tan sosa, a la pobre! Se comprende.

El lejano dijo...

Pues recuerdas muy mal, Anónimo. No conozco el tema. Antes de insultar y delirar sobre el conspiracionismo, deberías asegurarte de a quién te diriges.

Anónimo dijo...

Cierto, tiene usted razón; en el blog "Crisis de papel", que usted bien conoce, y en la entrada dedicada al Quijote de Andrés Trapiello, quien firma "Heriberto Asende" era quien, según he visto, proponía esa hipótesis (para él, como para usted la suya, verdad indiscutible), y también la de Shakespeare como no-autor de sus obras, y citaba igualmente como fuente un programa de la TV francesa (puede ver todo ello aquí: http://crisisdepapel.blogspot.com.es/2015/06/el-quijote-de-andres-trapiello.html). Tantas coincidencias me han confundido, como se ve.

Respecto al viejísimo tema Shakespeare, recordaré lo que al respecto (cuando, en una de las periódicas resurrecciones del asunto, se discutió sobre ello hace algo más de un siglo) dijo George Bernard Shaw, entonces un joven crítico teatral de temible ironía. Aseguró haber seguido la discusión con gran interés, y estar también él mismo convencido de que el verdadero autor de las obras que conocemos bajo el nombre de Shakespeare no fue el que tradicionalmente se dice, sino otro, nacido el mismo día, en el mismo lugar, y que, para extremar las coincidencias, se llamaba también William Shakespeare. (Sin duda, añado yo, tantas coincidencias habrán sido, también en este caso, el motivo de la confusión).

El lejano dijo...

Por tu blog, JLGM, hace por lo menos dos años que no paso. Lo que haya dicho la gente en él no me interesa lo más mínimo. Y tu demostración es nula: "citaba IGUALMENTE como fuente un programa de la TV francesa". ¿Dónde he hablado yo aquí de TV francesa? ¿O es que va a ser que ahora todos los hispanohablantes francófonos que circulan por los blogs españoles son pseudónimos míos? Un poco menos de paranoia, por favor. Y un poco más de valor para dar la cara (y de paso un poco menos ingenuidad a la hora de creer que tu tono inquisidor no es reconocible a distancia).

En cuanto a Shakespeare, comprendo que citar bromas de Shaw sea más fácil que leer los muchos libros que hay sobre la verdadera identidad del autor de "Hamlet" o por lo menos los artículos que enlazo en los que dos especialistas del tema discuten sobre ella resumiendo muy bien el problema. Pero hay ser un poco menos frívolo a la hora de abordar los problemas, que ya no tienes 20 años.

Anónimo dijo...

"El lejano", como otros, se cree dueño de una privilegiada inteligencia a la que nada puede escapar. Es, por ello, completamente natural que meta la pata como lo hace, desde la seguridad de que (¡él!) no puede equivocarse. Pues, una vez más, se equivoca: yo NO SOY, como él supone, JLGM, y sus "reconocimientos a distancia" están, justamente, a gran "distancia" de la realidad. Igual que no "todos los hispanohablantes francófonos" son "seudónimos suyos", cosa que a mí jamás se me ocurriría poner en duda, no todo el que discrepa de él es JLGM, aunque su afiladísima inteligencia (algunos, como dijo Cervantes, "se suelen quebrar de sotiles") le dicte lo contrario.

Respecto al, como dije, viejísimo tema Shakespeare, no existe ni una sola PRUEBA que permita adjudicar su obra a ningún otro autor; y, respecto a los indicios más o menos indirectos, son muchísimo más abundantes los que apoyan su autoría que los que apoyan cualquier otra. El problema, sutilísimo amigo, es que en un programa de TV, como es natural, se tiende a privilegiar los puntos de vista que, por desusados, son noticia, y a negligir los que no lo son. Difícilmente, por ello, se dará el mismo relieve al punto de vista que afirma que las obras de Shakespeare las escribió Shakespeare (para descubrir semejante Mediterráneo no se haría un programa de TV), que al que afirme que lo hizo cualquier otro.

Pero una investigación seria no es eso, no es lo que muestra un programa de TV, no privilegia el punto de vista que puede subir el índice de audiencia: trata de analizar desapasionadamente, y llama pruebas a las pruebas, indicios a los indicios y puras suposiciones a las que lo son.

Y, planteadas así las cosas, volvemos a lo que le dije en un principio: el candidato con mayores probabilidades (a gran distancia de cualquier otro, por cierto) de haber escrito las obras de Shakespeare se llama justamente así, Shakespeare. Qué le vamos a hacer si eso es menos llamativo.

Y qué le vamos a hacer, igualmente, si yo no soy JLGM, listísimo amigo. Como me suena que dijo alguien hace un momentito, "un poco menos de paranoia, por favor".

El lejano dijo...

Es muy fácil de reconocer tu mala fe, tu manera estalinisa de discutir, mintiendo descaradamente, las expresiones que usas siempre que te contradicen y no sabes cómo contestar seriamente, JLGM. En lugar de repetir 3 veces lo del "programa de TV", del que yo nunca he hablado, y de olvidar decirnos cuántos libros sobre el tema has leído y qué opinas de los artículos de los especialistas franceses que enlazo, te dedicas a desviar la conversación porque sabes perfectamente que tu ignorancia sobre el tema de la identidad del verdadero Shakespeare es supina.

(Se nota que tienes tiempo ahora que estás de vacaciones por la Semana Santa. A ver si comienzan los cursos y te aburres menos y dejas de necesitar emplear tan mal tu mala uva en menesteres tan inútiles).

Anónimo dijo...

Burro como el solo. Sostenella y no enmendalla. La ignorancia y la soberbia, es lo que tiene.

El lejano dijo...

Excelente retrato de JLGM.

Anónimo dijo...

De vuelta de mis vacaciones, durante las cuales no he dispuesto de acceso a internet, leo la respuesta de "El lejano". Dado que en ella no habla de "autorretrato", supongo que por fin se habrá convencido de que JLGM y yo no somos la misma persona. Respecto a que mis palabras constituyan un retrato de él, se equivoca. De José Luis García Martín, como de cualquiera, pueden decirse muchas cosas; pero de ignorancia y de soberbia, es el "Lejano" quien puede darle lecciones, no recibirlas de él. No me extrañaría nada, por lo demás, que quien, con diversos pintorescos seudónimos, ha dicho ya varias veces en el blog del propio JLGM esa misma burrada (que ambos somos uno solo) sea el mismo "Lejano". Ni el estilo ni la falta de educación permiten diferenciarlos; todo lo contrario de lo que ocurre (para quien sabe leer al menos) entre JLGM y un servidor, cuyos respectivos estilos son muy distintos. Y, en el caso de JLGM, sus conocimientos son, desde luego, muy (pero muy) superiores a los que demuestra "El lejano".

El lejano dijo...

Cuanto más escribes, JLGM, mejor te retratas. Eres transparente: mismo estilo, misma tozudez, mismas obsesiones, mismo vocabulario (el concpeto de "soberbia" que tanto usas y que tan típico es de tu edad y de tu actitud mental ante la vida), mismo manejo de la mismas falsas informaciones, misma puerilidad a la hora de intentar probar cosas, mismo oficio (vacaciones de Semana Santa), misma inmadurez de adolescente creyendo que no se te ve el plumero a quilómetros de distancia...

Anónimo dijo...

Es inútil. Es como discutir con quien se cree Napoleón. Lo dejo. Hay gente, como Borges decía, "invulnerable a la realidad".

El lejano dijo...

Tienes razón, JLGM: es totalmente inútil tratar de convencerme de que el agua no moja.