jueves, 21 de abril de 2016

Ahí detrás



Contaba con mucha gracia Juan Espinosa que su padre, obsesionado con trasladar a su novela los giros y las entonaciones de una joven, dio por verse con ella con una grabadora. Años más tarde, dijo ella: "Y aquella obsesión que le entró a Miguel por las grabadoras, ¿sabéis por qué fue?"

Mi hijo Quique, como me oye contar lo de "Somos españoles" con gran éxito de público, me ha preguntado si no lo grabé con el teléfono. Querría verlo para tratar de coger el chiste ese tan celebrado. Le he dicho que lo intenté grabar con las palabras.

Y eso es lo que voy a tener que hacer con lo de anoche, a falta de grabadora y de vídeo. El amigo que vino a visitarme charlaba y charlaba, aprovechándose de mi mudez. Como yo vivo en la autarquía, me contaba cosas de conocidos y de saludados comunes que me hacían abrir la boca en una gran oh muda de asombro, grito sinestésico.

Puse en mi libreta: "¡Qué historias, tú; qué vidas!"

Y dijo, sin soltar la copa de vino, soltando el pulgar un poco para señalar, y apenas sin volverse, con una gracia que no podrán retener mis letras: "Más historias que todos esos libros de ahí detrás".

(Pongo al menos la foto de las estanterías de detrás:

)