viernes, 15 de abril de 2016

De compras


Como sigo sin poder hablar, Leonor me llevó de compras. Era el chiste de Olafo, aunque los nudos estuviesen en las cuerdas vocales: 



Y en la garganta, porque no me espera que me alargasen el silencio. Estaba convencido de que ya me darían el alta. Así que Leonor hizo, con lo de llevarme de compras, una obra de caridad. Aprovechó los nudos, que es un ahorro considerable de esfuerzo, sí. Y me dio una ración doble de lo mejor que han tenido estos meses de silencio: oírla. Asintiendo, por supuesto.


2 comentarios:

Gonzalo García Yangüela ن dijo...

Mi más sentido pésame.

(Que la jefa te lleve de compras es para darlo)

El dependiente de La Gran Ciudad de Londres dijo...

Ha sido un placer atenderle, don Enrique. Va a ir usted hecho un pimpollo con toda la ropa que nos ha encargado su señora. ¡Hay que renovarse! Esa chaqueta de alamares entalladita le sienta divinamente. Le quita lo menos veinte años. Claro que tendrá que bajar unos kilitos pero ya verá cómo le acaba gustando.

Por cierto, se me ha olvidado preguntárselo a la señora, pero usted carga de la derecha, ¿verdad?