sábado, 10 de septiembre de 2016

Escudo


Hoy pensaba no escribir en el blogg, como últimamente. No por falta de materia , sino porque la materia no es estrictamente mía. Me pasaría el día contando, como un abuelo, las cosas de mis niños. He pensado, incluso, abrirle un blogg a mi hijo Quique, que no para de inventar y pasar de escritor a cronista. Ayer fue con él al Puerto (al centro, quiero decir) y lamenté no haberme llevado una grabadora. 

Pero he visto una serie de escudos en el blog de Ángel y, sobre todo, éste, tan bonito:


Y he pensado que me agradeceréis que os recomiende un paseo por Compostela-Bruselas y, de paso, aprovechando la ocasión, podré colaros algo de mi paseo por El Puerto. Le señalé a Quique algunos escudos de viejas casas-palacios. Le gustaron. Los comentamos. Entonces me preguntó que por qué no poníamos el nuestro en la puerta de casa. Le contesté que parecería que estábamos presumiendo, que extrañaría mucho a todos y que molestaría a los que no tienen escudo. Replicó: "Pues esperemos a que todo el mundo tenga su escudo, y entonces ya lo ponemos, ¿vale?" Me pareció una respuesta muy noble.