sábado, 22 de octubre de 2016

Camino a Roma



Muchas veces he dicho que, si los escritores católicos ingleses están de moda, es porque ellos ya estuvieron a la contra como nosotros tenemos que estar en la actualidad. Este texto que traduce muy libremente a Hilaire Belloc en Path to Rome lo explica mucho mejor que yo, y lo usaré, a partir de ahora, para explicar el auge hispánico actual de Chesterton & cía.


En aquel silencioso paraje estaba el pueblecillo de Undervelier [Suiza], y yo, dando las gracias al muchacho, me separé de su carro y trabajosamente me dirigí a la posada, donde pregunté a la patrona si podía darme algo de comer. Me contestó que me lo prepararía en una hora, empleando, para definir los alimentos que me daría, palabras que no conseguí dilucidar. 
El francés allí se trocaba en un dialecto bárbaro, propio de un lugar que es de los más apartados y recoletos del mundo. 
Un puro, en todo caso, es en Undervelier un puro, y el mejor cuesta un penique. Compré uno de estos y salí a fumarlo a la plaza del pueblo. Encontrando un parapeto bajo, me incliné sobre él a mirar el agua [...] 
Mientras contemplaba aquel río rompiéndose contra las viejas piedras, y mientras llegaba a la mitad de mi puro, una campana empezó a repicar, y me pareció que todo el pueblo corría hacia la iglesia. Me sorprendió mucho, porque no estaba acostumbrado a la devoción unánime de una localidad entera, y el ver a todos los hombres, mujeres y niños de un lugar considerar el catolicismo como cosa indisputable era nuevo para mí. [At this I was very much surprised, not having been used at any time of my life to the unanimous devotion of an entire population, but having always thought of the Faith as something fighting odds, and having seen unanimity only in places where some sham religion or other glozed over our tragedies and excused our sins. ] Deposité, pues, cuidadosamente mi cigarro bajo una piedra, encima del parapeto, y me uní a los fieles, que iban a vísperas. 
Los lugareños cantaban a coro, en un latín con más resabios alemanes que franceses; y era grato oír a mujeres y hombres entonar ese noble saludo a Dios, que empieza: Te, lucis ante terminum...
Mi alma quedó prendida y transfigurada en aquel acto colectivo, y por un momento comprendí claramente lo que es la Iglesia Católica, y recordé lo que había sido Europa, y reflexioné sobre el paso de los siglos. Perdí allí la actitud de dificultad y combate que para nosotros, los ingleses, va siempre asociada a nuestra fe católica. Las ciudades se disiparon en mi imaginación y se apartaron de mí los tráfagos modernos. Salí, en medio de los feligreses, bajo el atardecer fresco y despejado. Encontré mi puro bajo la piedra, lo encendí de nuevo, y entregándome a reflexiones aún más profundas que antes, medité en la índole de la fe.

5 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, Pablo. Al borrar el texto repetido, parece que me he llevado tu comentario por delante. Lo siento. He cambiado a "puro", que me parece mucho más probable. He aclarado que es un texto de Belloc, de The Path to Rome. Y el traductor, cuando lo confirme, te lo digo.

Pablo75 dijo...

No has cambiado a "puro" sino a "ouro". ;-)

No recuerdo cómo estaba antes la frase, pero ahora no la entiendo:

"Un cigarro, empero, es en Undervelier un puro". ¿Antes era "Un cigarro, empero, es en Undervelier un cigarro"?

Para mí hay que cambiar siempre la palabra "cigarro" (que aparece tres veces más) por "puro", puesto que es algo que se compra a la unidad y que dura mucho más que un cigarrillo (el autor lo fuma antes y después de ir a la iglesia).

La traducción parece bastante macarrónica y hecha a partir del francés por alguien que no lo conoce muy bien: "...un puro, y el mejor cuesta un penique. Compré uno de estos y salí a fumarlo...". Ese "compré uno DE ESTOS", tan poco español, es el calco del francés "j'en ai achété un", así como también es un calco de la lengua francesa la confusión entre "un cigare" (un puro, en español) y "une cigarette" (un cigarro o cigarrillo, en español).

Otra traducción más que discutible es el despectivo "los pueblerinos", cuando el término francés del que parece provenir, "les villageois" es neutro y significa "aldeanos, lugareños, campesinos".

Enrique García-Máiquez dijo...

Enhorabuena por el oído, Pablo. He ido a la v.o. y no sólo es una traducción discutible sino aproximativa, como recreando el texto de (buena) memoria. Incluso el fragmento que me interesa no está fielmente traducido. Dice Belloc: "At this I was very much surprised, not having been used at any time of my life to the unanimous devotion of an entire population, but having always thought of the Faith as something fighting odds, and having seen unanimity only in places where some sham religion or other glozed over our tragedies and excused our sins".

Pablo75 dijo...

El texto inglés que copias confirma que se trata de una (mala) traducción (al español) de una (probablemente mala) traducción (francesa).

Creo que no te queda más remedio que traducir tú del inglés el texto original de Belloc.

Por cierto, se te escapó aún un "cigarro", justo después del texto inglés que copiaste ("mi cigarro bajo una piedra").

Y ese "Un puro, empero," es horrible, ¿no? ;-)

Anónimo dijo...

To fight against odds es ir en contra de las probabilidades. Es término del mundo de las apuestas: odds es lo que cobras por la apuesta, 20 a 1, 5 a 1...

Me ha encantado el texto. Gracias.
AR