sábado, 8 de octubre de 2016

Atando cabos


Esa mañana había escrito un poema —me gustaba tanto que no lo colgué aquí, lo guardé directamente para mi próximo libro—, tres o cuatro aforismos que valían, creo, y tomé notas para un cuento que podría llamarse "Las aulas y las letras". Hacía meses que no creaba tanto y en una sola madrugada, si no contamos la noche en duermevela.

Más tarde, un amigo en el instituto me dice que me ve "más tenso y alterado de lo normal". Tiene razón.

Y yo deduzco, atando cabos, que la poesía requiere, en efecto, más alteración y tensión de la normal en uno. No es una conclusión que contribuya a mi serenidad.


7 comentarios:

Adaldrida dijo...

Jo qué envidia...

Pablo75 dijo...

"Y yo deduzco, atando cabos, que la poesía requiere, en efecto, más alteración y tensión de la normal en uno."

Conclusión: escribir poesía es malo para la salud.

Enrique García-Máiquez dijo...

Más de acuerdo con la conclusión de Pablo que con la de Adaldrida. ;-)

Pablo75 dijo...

Que la poesía es una actividad peligrosa lo prueba la cantidad de poetas que han acabado mal: alcohólicos, enfermos precoces, locos, suicidados, muertos en plena juventud...

Enrique García-Máiquez dijo...

Yo la verdad es que no me encuentro nada bien...

Pablo75 dijo...

Buena señal... ;-)

Gema Estudillo Herrera dijo...

Es un latigazo. Una descarga.A mí tb me ocurre.