martes, 21 de octubre de 2008

Dormidina

Todo pasó ayer. En la primera clase, un alumno A [que en realidad se llama Juan Carlos Villalpando] se me dormía. Era curioso ver cómo se le cerraban los ojos, primero uno, el otro se le ponía en blanco y, luego, poco a poco, afortunadamente, se le cerraba también, hasta que A. daba un cabezazo, plin, y volvía a despertarse. Estaba haciendo un esfuerzo grande por oírme. Al final de la clase vino a disculparse y sacamos en claro que se pasa las noches en claro (o no tanto, sólo está hasta las tantas en los chats).

En otra clase, un alumno B [de hecho se apellida B.] se hacía el dormido. En este caso era por fastidiar(me). Una huelga de párpados caídos. De vez en cuando, sin embargo, abría el ojo para ver cómo iba su lucha de clase. Mientras yo explicaba las nuevas organizaciones empresariales, iba pensando qué diferencia entre el sueño del primero y el del segundo.

Y así iba a dejar la cosa. Ni lo conté en casa ni pensaba hacerlo aquí, pero por la noche, tarde, en la cama, Leonor me pidió: “Cuéntame algo, que no me das cordel”. Yo le dije: “Es tarde. Tratemos de dormir”. A lo que replicó: “Es que oyéndote me entra el sueño...” Ah, con que eso es.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ

Fernando dijo...

Maestro:

Yo, como no tengo una Leonor cerca, me tengo que conformar con la tertulia de Intereconomía; antes usaba la de la COPE, pero muchas noches acababa con insomnio.

(Respecto al "pero si no comentan nada de Cioran", que dijo ayer: creo que casi siempre, si uno no habla no es por indiferencia o por desinterés, sino por discreta humildad)

E. G-Máiquez dijo...

Querido Fernando, creo que me estimas demasiado, y no lo digo ahora por el inmerecido maestrazgo que me regalas. Yo te lo agredezco todo mucho, y hoy tu comentario me hace especial ilusión. No sé que le parecerá a Leonor. A mí me ha hecho recordar aquel final del soneto a la profesora de inglés de sus hijos perpetrado por el invencible Víctor Botas: "Menuda gracia / que le hará a mi señora este poema". Abrazo.

Embajador en el Infierno dijo...

JAJAJA- Muy bueno. A mi me ocurre al revés. Mi mujer dice que le gusta hablarme mientras me duermo (a mi también) porque es como contarle un cuento a un niño. Como solo tiene hijas, se imagina que yo soy el nene que Dios no nos ha mandado. Me acaricia y todo.....

Enrique Monasterio dijo...

...pues a mí me despiertan tus rayos y truenos.

Mery dijo...

Así que enganchado al chat el primer alumno. Si es que esto de internet tiene mucha tela marinera...
Escribiendo, y doy fé, no das sueño en absoluto.
Un abrazo

Manupé dijo...

Alégrese por el segundo alumno. Su huelga de párpados caidos y su lucha de clases forman parte del poso que va dejándole con sus enseñanzas. Lo que debería inquietarle es si a los veinte días de comenzar el curso le monta una huelga, cuando llegue Abril puede que tenga barricadas en la puerta de la clase, por aquello de la evolución en el aprendizaje.

El primero no tiene salvación, a no ser que se durmiera la mayoría de la clase, en cuyo caso es Leonor la que vuelve a acertar.

SusoAres dijo...

¿Cómo se reproduce aquí una carcajada? Bendito humor.
Vive Dios que los que te leemos no nos dormimos. El día que te escuchemos...

Rocío Arana dijo...

Genial lo de la lucha de clase. Te sales.

tlön dijo...

Paténtate y le haces la competencia a los válium y demás. Pero que conste: a mí me produce el efecto contrario leerte aquí (blog) y allá (artículos y libros).

Salud, felices sueños y un abrazo,

Tlön