martes, 7 de octubre de 2008

Feliz coincidencia

La Gaceta me paga puntualmente estos artículos, lo que es muy de agradecer. Yo, hasta ahora, con la alegría de ver el ingreso meticuloso, no había caído en que cobro por mis dos colaboraciones a la semana lo mismo exactamente que Ángeles, nuestra asistenta. Soy un gran aficionado a las casualidades, convencido como estoy de que esconden un mensaje, sobre todo porque no existen. Lo explica muy bien el protagonista de V de Vendetta: “Yo, como Dios, ni juego al azar ni creo en la casualidad”. Por consiguiente, corro a celebrar la feliz coincidencia con Ángeles.

Me mira asombrada. No se imaginaba ella que esas horas mías de despacho obseso, con el ordenador parpadeando ansioso, rodeado de libros gordísimos —si no siempre entendidos, siempre abiertos—, con la cara pensativa y la vista perdida en el infinito…, no dieran de sí más que su trabajo oyendo la Cadena Cien a tope. Le agradezco de corazón el asombro.

Yo creo que es precioso que cobremos lo mismo, argumento. A fin de cuentas, los dos estamos trabajando a la vez en el mismo sitio, y mientras ella pasa la aspiradora con la música, ya digo, a tope tope, yo trato de oír el susurro de las musas. Y además de bonito, me parece muy motivador. Ojalá uno consiguiese una prosa tan limpia, tan fresca, tan ordenada y luminosa como queda nuestra casa por las mañanas después de que pase Ángeles por ella.

6 comentarios:

Sombras Chinescas dijo...

La literarura raras veces te da de comer: constituyen la excepción las ocasiones en las que uno se ve obligado a comerse sus propias palabras.

Saludos.

Carlos RM dijo...

No es coincidencia, es paridad...

anónima dijo...

Y la verdad es que tu prosa es tan limpia y la rima tan músical, como me imagino será tu despacho.

Rocío Arana dijo...

debí escribirlo ayer, pero te escribo hoy.
Lo que tienes es una gran suerte con ella, que no todas limpian igual. Snif.

Juan Ramón dijo...

Muy oportuna la cita quevedesca, de uno de mis sonetos favoritos, y así te imagino en tu despacho, rodeado de librotes, igual que Quevedo o como Antonio Machado en el "Poema de un día". De tus artículos también se podría decir que "al sueño de la vida hablan despiertos".

Nodisparenalpianista dijo...

Coincidir con Ángeles es todo un privilegio.