miércoles, 22 de julio de 2009

Pesimismo

Qué pena (también en un sentido literario y egoísta) tener que escribir artículos como éste.

7 comentarios:

Juan Pablo López Torrillas dijo...

Estimado Enrique,

Suscribo letra por letra, coma por coma y punto por punto todo lo que expone en su brillante artículo. Voy más allá, soy muy pesimista en lo que a la sociedad española se refiere, no hay nada más que echar un vistazo al Parlamento de todos los españoles.

Un cordial saludo,

Pablo L. Torrillas

Ignacio dijo...

No lo veo claro. Si un mensaje se está repitiendo a la sociedad hasta la hartura es la condena absoluta, la tolerancia cero, la estigmatización de la violencia contra la mujer.

Todo lo otro que el artículo señala como causas incitadoras (relajación de las costumbres, trivialización del sexo, énfasis en la libertad individual en detrimento de la responsabilidad) no tiene nada pero nada que ver con una violación. Todo lo contrario: si la libertad es el valor en alza, el sexo forzado es anatema.

Estos violadores no son un síntoma del paradigma moral imperante, son tan monstruosamente ajenos a él como lo serían a la moral victoriana.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Estoy muy de acuerdo con la música, aunque no del todo con la letra, de este artículo. No creo que la contracepción, por ejemplo, tenga mucho que ver con lo que aquí se trata. Pero sí podría suscribir al cien por cien los tres primeros párrafos. Y la pena, por supuesto. Y la indignación.

Un abrazo.

E. G-Máiquez dijo...

Muchas gracias a los tres comentarios. Da gusto que alguien suscriba lo mío coma por coma, y es muy interesante que alguien no lo vea nada claro, y todavía más --y no sólo por el prestigio del in medio virtus-- lo de Benítez Ariza, que está de acuerdo con la música y no tanto con la letra (qué bien suena eso) y más con los tres primeros párrafos.

Yo lo dejaría en mi sincero agradecimiento, pero poniéndome en mi papel, me defenderé. Tengo una ya vieja debilidad por Ignacio (y por su pericia en encontrarme mis debilidades). Su objeción ya me la había hecho yo, y queda intelectualmente muy elegante, sin duda. Lo malo es que este tipo de crímenes, como reconoce la policía, están creciendo de una manera alarmante ahora. Cada sociedad genera sus criminales y la victoriana tuvo a su Jack el Destripador, terrible pero distinto.

De la anticoncepción no habia hablado yo, sino de la banalización del sexo, y es interesante el salto que hace José Manuel. Pero no me haré el sorprendido para cargarle a él un lapsus linguae. Me conoce bien, y eso está en el fondo de mi argumento. Yo sí creo que la banalización del sexo, que ha pasado de ser procreativo a ser recreativo, tiene algo que ver. No todo, naturalmente.

Vuelvo al principio: muchas gracias.

Anónimo dijo...

Cosas así pasan porque no hay guías morales, o, mejor, porque a los que hay no se les reconoce autoridad. A Ortega no le extrañaría nada lo que está pasando: es consecuencia de la rebelión de los muchos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

A veces pienso que tenemos lo que nos merecemos. Un artículo, una conversación, una conferencia, no hacen nada de nada. Tan sólo como resultado, unos álogos en un Cuaderno, y las palabras acertadas de un Anónimo.

Si realmente hay algo grave, que es evidente, la movilización debía hacerse de otro modo.

Un saludo.

José Ignacio dijo...

Querido Enrique:

Tienes toda la razón. Pero yo espero que podremos darle la vuelta. Todavía somos muchos más las personas de bien.

Ánimo y sigue así.

Un fuerte abrazo de tu amigo.