martes, 25 de mayo de 2010

Agradecimientos

A menudo aquí los rompimientos de gloria los ponen los comentaristas. Qué buenos ayer los aforismos de CRM ("El paraíso sería más que los otros un nosotros; y no necesariamente un nosotros de dos") y de Juan Ignacio ("El limbo ya no existe más. (Inocencia perdida)"). Anteayer, un anónimo me aclaró que la cita que me rondaba la cabeza era de José Mateos, y JuanMa hizo una certera antología de mi artículo. Todo un lujo.

Un comentarista habitual de este blogg, José Manuel Mora Fandos, me dejó, no aquí sino en su libro Leer o no leer, que no hay que dejar de leer, una joya. De Pla, nada menos, sobre Dante, encima. O sea, tres viejos amigos. Desconocía la cita, que se le escapó a Valentí Puig en su indispensable Diccionario Pla de literatura, y es una pena porque las opiniones sobre Dante que recoge no valen lo que ésta. Mora Fandos la lleva a su libro para argumentar a favor de la relectura; yo la traigo aquí por la impresionante, grandiosa iluminación final. Lean:
Hubo libros que no se me abrieron hasta la segunda o tercera tentativa, y tras un considerable numero de años sobre ellos. Comencé la lectura de Dante en Florencia, a los veintiún años, en 1920. Hasta pasados los cuarenta y después de esfuerzos reiterados no llegué a comprender algo de la impresionante, grandiosa, simplicidad del poema.

7 comentarios:

Lamarque dijo...

Perdón por la observación al hilo, pero en 1920 Pla tenía 23 años.
Una de dos, o se trata de un error en la cita, o el escritor se quitaba años, como Marujita Díaz.

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Mora Fandos dijo...

Bien visto, Lamarque. Como soy el padre del asunto, doy la fuente de la cita, creo que la copié bien:

12, 160. Notes disperses, en Obra completa. Destino. Citado por J. M. Castellet en "Josep Pla o la razón narrativa".

No tengo ya el libro, pero intentaré hacerme con él y aclarar el posible entuerto. De todos modos, como dices more Marujita Díaz, pudo ser un arreglillo de Pla, o un simple despiste del ampurdanés.

Mora Fandos dijo...

12 es el número del volumen de la Obra completa, 160 la página.

E. G-Máiquez dijo...

Gracias, Lamarque. El caso es muy interesante, descartando el error en la cita. Pla fue un experto en la ductilidad de la memoria, y entra dentro de lo posible que se viese jovencísimo en su primer encuentro con la venerable Divina Commedia y quisiera destacarlo.

Andoni Rentería dijo...

Bueno, gracias a ti por montar esta tertulia, Enrique. Yo tengo 39 y me sigue plasando lo de Plá, debe ser que aún no estoy listo para la Comedia. Pero por esperanza que no quede. Saludos infantiles.

Juan Ignacio dijo...

A mi me impresiona lo de la relectura, aunque no sea el tema que traes aquí. Si tengo que elegir un libro, muy distante de la Divina Comedia por supuesto, ese es el Adán Buenosayres y, oh curiosidad, este libro que tengo como favorito la primera vez que lo leí no lo terminé.

E. G-Máiquez dijo...

Umm, el misterioso caso Pla, según Lamarque, aumenta. Anoche, me puse a leer un poco de Pla, ya puestos. Y en la primera página, exactamente, que abro: "A los veintidós años, en 1919 --¡y aún no estoy muerto!--, yo tenía la obligación de hacer algo --digamos un artículo-- para la edición de noche de La Publicidad".

Y en la segunda página que leo: "La iglesia de la ermita de San Sebastián fue quemada en el 36. [...] Cuando se quemó todo yo tenía treinta y nueve años".

En conclusión, está claro que Pla, cuando quería, llevaba muy bien las cuentas. ¿Por qué esos dos años desaparecidos ante la presencia de la Commedia? ¿Dónde los escondió: en su mala memoria, en una aritmética errónea, en un artificio literario?