domingo, 28 de noviembre de 2010

El nivel

El viaje de vuelta de Sevilla pasó en un soplo, y eso que conduje más lento por la lluvia, que era blanda, plateada y musical. Para descansar de tanto lirismo, encendía la radio de vez en cuando, y, menos mal, porque tenía que escribir un artículo, que me dieron hecho.

8 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Espero que fuera muy bien la lectura.

Merl dijo...

Fue muy muy bien!!

NGG dijo...

Miedo y, sobre todo, asco.
Un saludo

marinero dijo...

Entre las poquísimas cosas que Rajoy ha dicho con alguna claridad que prefiere, para el caso de que gane las próximas elecciones, está la cercanía que ha declarado con las reformas que, para Inglaterra, ha propuesto Cameron. Entre ellas, despedir a más de medio millón de funcionarios. Dado que algunos de los que suelen intervenir en este foro lo son, bien pueden encontrarse con que "los suyos" les ponen en la calle. Claro que no hay mal que por bien no venga: así tendrán tiempo para reflexionar si esa imagen que tienen de buenos y malos sin mayores matices (¿para qué?), no necesitará de alguna corrección. Digo, es un decir.

Verónica dijo...

Qué bueno, de verdad. Me ha gustado un montón. No se puede estar más de acuerdo. Con todo, sigo pensando que, dentro del escaso nivel de nuestros gobernantes, no todos los políticos son iguales, y algunos son peores que otros. Aplicando el viejo refrán de "En el país de los ciegos...", pienso que, al menos, debemos inclinarnos por el tuerto, para no caer tan en el hoyo.

Verónica dijo...

Me gustaría apostillar algo a lo que ha dicho "marinero". Aun pudiendo estar de acuerdo con lo del ERE a los funcionarios, creo que no estaría de más, que, de paso, se aprovechara para echar a la calle a tanto colocado a dedo, enchufado ministerial, asesor del gabinete de fulano o mengano, que no tienen oposición, ni han demostrado mérito alguno. Si esto sucede en la Administración del Estado, qué decir de las Autonomías, que son un auténtico despropósito, y que sirven para apesebrar a tanto politicastro mediocre, pero al que hay que pagarle favores, o mantenerle la boca callada. Si se trata de reducir déficit, se me ocurren una cuantas ideas. Lo que pasa es que a mí -ni a otros muchos- nadie me va a consultar. Pero créame, si le digo que sé de lo que hablo. Un saludo muy cordial.

Gonzalo dijo...

Magnífico -y tristísimo, por lo que evidencia- análisis.

marinero dijo...

Una precisión a lo que me responde Verónica: quede claro que yo no digo que sea partidario de que echen a la calle a nadie; sólo recuerdo que Rajoy no parece descartarlo, mientras que el denostado Zapatero se diría que no está por la labor.
Por lo demás, ella tiene toda la razón en que no sólo entre los empleados públicos (a pesar del tópico) se dan casos de, digamos, poco esfuerzo. Yo tengo, por ejemplo, una prima que es enfermera en la Seguridad Social -empleada pública, por tanto-, y puedo dar fe de lo muchísimo que tienen que trabajar en su departamento, ella y sus compañeras, perpetuamente desbordadas: no paran, y yo lo he visto muchas veces.
Permítaseme contar un chiste un poco verde. Una alcaldesa se plantea la duda de si hacer el amor con su marido es trabajo o placer. Como no se aclara, llama a su inmediato subordinado y le da dos horas para resolver el asunto. Este llama al que le sigue en el escalafón, y le da una hora para contestar. Y así sigue la cosa hasta llegar a la auxiliar administrativa, a la que su superior da 5 minutos para la respuesta. Ella, sin levantar la vista de la mesa, que le desborda de trabajo, le contesta: "Es placer". Y el otro: "¿Cómo puedes estar tan segura, sin ni siquiera pensártelo?". Respuesta: "Nos ha matao. Es que, si fuera trabajo, me lo tendría que f... yo".
Hay empleados públicos que curran muchísimo, y no pocas veces porque tienen que hacer lo que deberían hacer otros. (Y conste que yo no soy empleado público; pero tampoco estoy ciego).