lunes, 22 de noviembre de 2010

Invitado

Lo menos hospitalario de una casa son, con diferencia, los grifos de la ducha. Con lo fácil que parece en la teoría, no hay quien atine con la proporción entre el agua caliente y la fría. A ratos y por sorpresa, la caliente te escalda y enseguida la fría te da pellizcos o alfilerazos. "No eres de aquí, no eres de aquí", te dice la lengua (bífida) del agua, y uno acaba despreocupándose de la higiene, pensando sólo en la supervivencia. También en el abrazo de las toallas hay algo extraño.

7 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Desde que me he comprado un grifo termostático mi casa es mucho más hospitalaria, y el toallero eléctrico hace más cercano el abrazo de la toalla. Te los recomiendo. Las nuevas tecnologías empobrecen: yo nunca podría haber escrito esta entrada.

Un abrazo.

Kris Kelvin dijo...

Sin duda, pero creo que la culpa es de quienes decidieron fabricar el "hermafromando". Con lo eficaz que era el mando matrimonial.

Gonzalo dijo...

Coincido con José Miguel. Mi mujer me insistía en comprar uno y a mí me parecía un camelo.

No tuve más remedio el día en que salieron a muy buen precio en el Lidl (y perdón por la publi). Supuse que encima siendo de oferta de súper aquello sería totalmente inútil, pero desde que lo tengo, ahora me pasa lo que dice la entrada: En casa ajena encuentro poco hospitalario el que no lo haya.

Gonzalo dijo...

En lo de las toallas...

Cada vez que me ofrecen una toalla de ducha que no cubre más allá que una pierna de este cuerpo serrano de más de 190 cm y 100 kg...

Merl dijo...

Parece que hayas adivinado que estuve en casa ajena el fin de semana pasado!! aún me pica la piel que casi pierdo. En mi casa hay dos mandos: uno para la temperatura, que dejas fijo en los grados que te apetezcan, y otro para la fuerza del agua.Cualquier sistema menos cómodo me hace sentir en casa ajena.
P.D.Te esperamos en Sevilla!!

AFD dijo...

Sevilla con Enrique García Máiquez. ¡Qué envidia! ¡Qué envidia! Ahora sí me siento un pobre olvidado dejado a a macerar en las colonias.

Gonzalo dijo...

¿En Sevilla? ¿Pero por algo personal o público?