miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mirlos

La entrada a pájaros de Ángel, me ha traído al remordimiento aquélla mía de la escopeta que levantó ampollas. El artículo enlazado también las levantó, y recuerdo con gratitud a Fernando Terry (RIP), que fue el único que me lo celebró por la calle. Uno para mí es el mejor si es el más campero. Y me explicó con detalle las trampas que ponían en las fincas de La Mancha para controlar las plagas de aves líricas. Otro consuelo grande ha sido un poema de Eduardo Jordá entre los inéditos de Pero sucede:

...............MIRLO

Conocemos su canto en la mañana,
temprano, muy temprano,
cuando nos reconforta oírlo, alegre,
bajo la lluvia desvelada.

Pero nada sabemos de sus hábitos
de pájaro agresor que coloniza
territorios ajenos,
y que destruye nidos, y que roba
los huevos más pequeños,
y que hace desdichados
a otros pájaros menos testarudos.

De su vida secreta, no sabemos
nada; o mejor dicho,
prefiremos creer que no sabemos.

Nos basta con su canto,
su canto desvelado que nos mece.

Pero otros muchos pájaros, más débiles,
o quizá más modestos,
pagan por ese canto con sus vidas.