lunes, 18 de noviembre de 2013

Cambio de opinión


Me he despertado convencido de que había pasado una noche muy mala. Tras los dos días en Madrid, de bautizo en bautizo, la casa estaba helada y húmeda. Carmen se despertó a media noche y yo, luego, a tres cuartos de noche lo hice yo con un espantoso dolor de cabeza. Busqué ibuprofeno por toda la casa y nada: cuchara de palo. 

Sin embargo, he recordado que he soñado con mi madre en alguno de los intervalos en los que he dormido. Estaba muy guapa. En el pelo le habían salido algunas canas, que me enseñaba orgullosa, sonriendo. Le divirtió ver que yo tenía también alguna. Y me dio unos consejos muy suyos para sortear este periodo de trabajo intenso en todos los frentes. ¿He dicho ya que sonreía sin cesar? He cambiado de opinión: ha sido una noche estupenda. 


4 comentarios:

Adaldrida dijo...

Maravilloso, Enrique. Los sueños son un filón.

Claudio Martinez dijo...

Soñar con los que nos criaron: cuantos mas añis pasan mas nos pasa

Para verle la salida al final hay que comprender bien el principio.

Muty bonito

Claudio Martinez dijo...

Los padres se sueñan cada vez mas cuanto mayor te haces. Y el final de la vida requiere agradecer su principio, volverse del reves para conseguir saber quienes simos

Muy bonito. Geacias

Anónimo dijo...

Jo que suerte tienes a mi mama no me dice nada de mis canas y eso que tengo mas...:...................

Me gusta que me hables de nuestra madre......