jueves, 7 de noviembre de 2013

Clavadita a mí




Ya sé que no debería poner fotos de Carmen aquí, pero Leonor las cuelga en sus sitios y no sé por qué vais a tener vosotros más peligro que los amigos de ella. Así que aquí va. 

Cuando enseñé las fotos de mis hijos a mis alumnas, exclamaron: "¡Qué guapos!". Si alguien piensa que me estaban haciendo la pelota es que no oyó la frase completa: "¡Qué guapos! ¿Se parecen a la madre, verdad?"

Verdad de la buena. Pero Carmen ha salido clavadita a mí en dos cosas indudables. La primera es mi superstición, la segunda es mi hipocondría. 

La única superstición que practico es un prejuicio arraigado contra el número 6. Si un amigo tiene un teléfono que empieza por 666 me comunico con él por correo electrónico. Si mando un correo colectivo a varios amigos y son 6, rebusco otro por mi agenda. Así he fundamentado grandes amistades nuevas. Cuando un artículo me sale con un número de palabras que acaba en 6 añado un adjetivo. Si es el número de caracteres, echo a voleo una coma por ahí. Cuando no me queda más remedio que pasar por el 6 leo 3+3 o 5+1. Bien, pues Carmen, de modo genético, sin que yo la haya instruido, cuando cuenta ¡ya hasta el quince!, siempre se salta el 6 y es el único que no reconoce por la calle. Oh. 

Y luego hay que verla cuando le duele algo. Exclama muy lastimera, ya con mejor sintaxis: "¡Me duele, me duele muchísimo!" y se pregunta en voz alta: "¿Qué me pasa?" o "¿Qué le pasa a mi pierna?" y acaba metafísica y gritando: "¿Por qué, por QUÉ, POR QUÉ!?" Entonces es el vivo retrato (agónico) de su padre. 

No es una herencia para estar principalmente orgulloso, eso es cierto; pero peor habría sido mi nariz. 


11 comentarios:

Gonzalo García Yangüela dijo...

Jajaja.

Muy guapa, y yo soy usuario habitual de esa coletilla: ¿Sale a la madre, verdad?

En cuanto al número 6, no llego a tu nivel, pero sí es cierto que alguna vez he preguntado un móvil y cuando me han dicho "seis seis seis..." he cortado con un "anda, dame el fijo".

Suso Ares Fondevila dijo...

Olegario nos contó en una ocasión que una revista de teología preparó un monográfico sobre el tema del demonio. El director, cuando lo tuvo entre sus manos, comprobó que el número de páginas era "666". Casi le da un patatús.

Tú hubieses caído fulminado.

Enrique García-Máiquez dijo...

"Anda, dame el fijo", tampoco es manca. Me la apunto.


Y hubiese caído fulminado (¡como el relámpago, ejem!), pero de puro gozo. Hubiese visto perfectamente justificados todos mis prejuicios. Gracias, Suso, por la excelente anécdota.

Enrique García-Máiquez dijo...

Cómo la entiendo...

Anónimo dijo...

El monumento al Ángel Caído, en El Retiro de Madrid, está a 666 metros sobre el nivel del mar.
Jilguero.

Anónimo dijo...

Qué foto y qué carita más bonita. Qué boquita más angelicalmente perfilada, con esas comisuras infinitas, de sonrisa infinita. Y los ojos hipnóticos, con las luces verdes de las profundidades misteriosas y calmas de los lagos.

La foto, tan preciosa, acaso no se merezca esta descripción tan al borde de lo cursi y la rimbombancia (o cayendo de lleno en esas dos faltas, pero así lo sentí y así lo cuento.

Anónimo dijo...

¡Pero si tienes una nariz muy mona!

Javier Vicens dijo...

Mt 26, 6-66.
Mt 27, 6-66.
La niña es preciosa.

Ignacio Trujillo dijo...

Comprendo que no puedas evitar colgar la foto.

Enrique García-Máiquez dijo...

Gracias, anónimo, por la descripción, que comparto.

Y muchas gracias por las citas del Evangelio, que he leído con impresión.

Abrazos-

Lamine Conde dijo...

Votre fille est tres belle,en plus elle vous resemble de telle maniere que sa beaute ne se cache pas. Ma fille me resemble c'est une bonne eloge, mais quand on dit qu' elle resemble a sa mere les eloges changent car nous nous voyons eloigner de la figure de nos enfants fin de citation... J'avoue bien qu'on tous le droit dire suelemet les tres bons comportement de nos enfants de l'enfance jusqu'a notre mort.