sábado, 22 de marzo de 2014

Icono



El pino a veinte metros de la playa ha plantado cara al viento de Poniente, que, aunque la fama se la lleva el Levante, carda la lana. Es un viento largo, constante, obsesivo, cargado de salitre. Ha pagado el pino un precio grande por su valor. Y, sin embargo, qué verdor único el de las ramas que su propio sacrificio resguarda. Los altivos eucaliptos, a pesar de ser más grandes y de estar atrás, no han podido salvarse como este pino. Aunque me gustaría que fuese mi escudo heráldico, es mucho más: un icono.